Dos poemas

Eduardo Escalante Gómez

 

poema1

Evolución

 

Mientras ordeno las plantas del jardín,
en mis manos varias semillas.

Escucho el gemido de la tierra,
carraspea, falta agua.

Con cada giro avanzo
invocando un nuevo movimiento,
a veces con un impulso algo musical,
otras, hacia adelante agotando algún
hilo emocional, surgen fragancias en el aire.

Como en todo jardín al ojo de
las generaciones, prevalece un modo,
está allí como testigo de una especie de sí.

Observo aquello que se produce, nace y muere.
Un conjunto reluciente de una maravillosa
conversión de cosas me rodea.
En la tarde una mariposa de luz juega en el suelo,
sus diagonales están desgastadas en armonía con las líneas plisadas
del techo. Los patrones de la tierra y el cielo se combinan.

 

Una misma espiral de conjunción de cuán viejo pasado
muestra su renovación.


poema2

La partícula de nombre en discordia

 

La proteína del ojo trabaja indagando
eso otro de allá, a menudo bastante ciego acá.
Los coros pitagóricos no alertaron ese discreto segundo plano.
El agujero de la rata se pudo franquear, ya no por equivocación.
El libro tiene un candado menos, ya escuchábamos sus poros
a través de la arveja y el muelle.
No sabíamos que en sus aguas profundas
se refugiaba un alarido, no eran sueño sus detalles,
es una partícula especial de rostro oscuro,
(no es ésa que forma parte de mis remedios,
los científicos y los que rozan la mística)
ésta impregna el vacío, pestañea
apenas una centésima de segundo y nos dispara un edificio,
hilvana en silencio, quizás un diccionario para descifrar lo oscuro.
al parecer podremos saber quién habla detrás de los biombos
del templo oscuro
El negro ha mostrado un desliz, abre nuevos parajes,
la mayor luz del día permite ir más allá de mis ventanas,
aunque mi ojo, a menudo, se engañe.
Sigo mi danza en un anillo y supongo,
secreto está en el medio y sabe.
Se podrá hallar el espejo más profundo
sumergido en lo negro, el que no tiene hambre.
Un físico me comentó, así no crea que Dios exista,
soy capaz de hablar de “la partícula de Dios”,
tengo que comprar nuevos instrumentos.

 

 


 

Investigador y escritor. Ha publicado diversos artículos científicos en revista con referato en Chile, Argentina, Perú, Colombia, México, Nicaragua, España; y poemas en la Revista Nagari, Signum Nous (Estados Unidos) Revista Cultural C (México), Revista Ariadna (España), entre otras y diversos sitios en la Web.

1 Comentario
  1. Ya lo creo que es una partícula cuyo nombre esta en discordia. Algunos le llamaremos Dios, otros de otra forma. Lo que nos hace comuna a todos es que existe, allí esta, nos abriga a todos y eso nos hermana.
    Felicitaciones por las dos poesías!

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