El néctar divino de la amapola

El láudano y su relación con el círculo diodati y los prerrafaelitas

Beatriz T. Álvarez
Fotografía 1.- Ilustración del Köhler´s Medizinal-Pflanzen (KÖHLER, 1887: lám. 37) en la que aparecen representados flores (A, B) y frutos (4, 5, 6) de adormidera. Fuente: http://www.botanicus.org/page/303636.
Fotografía 1.- Ilustración del Köhler´s Medizinal-Pflanzen (KÖHLER, 1887: lám. 37) en la que aparecen representados flores (A, B) y frutos (4, 5, 6) de adormidera. Fuente.

Perteneciente a la familia de las papaveráceas y prima hermana de la amapola (Papaver rhoeas L.), planta a la cual se parece mucho, la adormidera (P. somniferum L.) no sólo llama la atención por su vistosa floración, sino también por las peculiaridades de sus frutos (cápsulas).

Y es que, éstos, que son de forma globosa y terminan en su parte superior en un disco más o menos plano (Fotografía 1), producen un jugo lechoso (látex) que, una vez extraído y secado, se conoce como opio.

Foto 2.- Frasco de 100 ml de láudano. Autor: Cydone. Fuente: Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laudanum_poison_100ml_flasche.jpg?uselang=es).
Foto 2.- Frasco de 100 ml de láudano. Autor: Cydone. Fuente: Wikimedia Commons. Fuente.

Rico en alcaloides (especialmente, en morfina, un potente analgésico y sedante que fue llamado así por Morfeo, el dios griego de los sueños), el opio, que ha sido conocido por sus propiedades narcóticas desde la más remota antigüedad, era el componente principal del láudano (Fotografía 2). Una tintura alcohólica inventada, según la tradición, por el médico, alquimista y astrólogo Paracelso (1493-1541), cuya fórmula magistral exacta es hoy un misterio (ESCOHOTADO, 1998: 247, 248; JAIME, 2011).

En 1660 el gran médico británico Thomas Sydenham (1624-1698) ideó el láudano que lleva su nombre. Este preparado se componía de 1 libra de vino de Málaga, 2 onzas de opio, 1 onza de azafrán (Crocus sativus L., Iridaceae) y 1 dracma de canela (Cinnamomum verum J. Presl, Lauraceae) y clavo [Syzygium aromaticum (L.) Merr. & Perry, Myrtaceae] en polvo. Una vez juntos todos estos componentes, se cocían a fuego lento, al baño María, durante 2 o 3 días. Cuando el líquido resultante tenía la consistencia necesaria, se filtraba y se guardaba (ESCOHOTADO, 1998: 274; ESTEVA, 2005: 98).

El láudano de Sydenham se usó en principio para calmar cualquier tipo de dolor (incluso el producido por enfermedades terminales como el cáncer) y también, para tratar la ansiedad y el insomnio y como antitusivo y antidiarreico. Pronto se puso muy de moda, llegando a ser considerado como una especie de panacea o aspirina (DINIEJKO, 2002), pudiendo ser adquirido sin ningún tipo de restricciones durante más de 2 siglos.

El láudano fue inventado con fines terapéuticos, pero con el tiempo acabaría encontrando otras aplicaciones.

Aunque, como acabamos de explicar, el láudano fue inventado con fines terapéuticos, lo cierto es que con el tiempo acabaría encontrando otras aplicaciones que distaban mucho de ser medicinales. Y es que sus propiedades narcóticas hacían que la persona que lo ingería en dosis superiores a las recomendadas viviera “una especie de sueño contemplativo” (RIVERA & OBÓN, 1991: 277). De ahí que, pese a su toxicidad y a su carácter adictivo, pronto comenzara a ser consumido indiscriminadamente por escritores y artistas, los cuales veían este fármaco como una especie de néctar divino capaz de proporcionarles la tan deseada inspiración.

En cuanto uno empieza a investigar sobre la relación láudano-bohemia, enseguida obtiene tal cantidad de datos sobre laudanómanos ilustres que resulta imposible analizarlos todos en profundidad en un mismo artículo. Por eso, en el presente trabajo voy a limitarme a hablar de una serie de ejemplos que, debido a la conexión y a los paralelismos existentes entre ellos, a lo sugestivo de sus obras y al contexto espacio-temporal en el que se encuadran (la Gran Bretaña del s. XIX), creo que resultarán especialmente interesantes.

 

Lord Byron y El Círculo Diodati: El sueño de la razón produce monstruos

Indonesia, 1815. El volcán Tambora erupciona violentamente, arrojando a la atmósfera cantidades ingentes de polvo, cenizas y gases tóxicos que ocultan parcialmente el sol. A consecuencia de esto, se produce una drástica bajada de las temperaturas en todo el planeta que será la responsable, entre otras cosas, de que 1816 pase a la posteridad como el año sin verano.

Fotografía 3.- Lord Byron con traje albanés (Thomas Phillips, c 1835). Óleo sobre lienzo depositado en la National Portrait Gallery. Fotógrafo: NPG. Fuente: Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lord_Byron_in_Albanian_dress.jpg?uselang=es).
Fotografía 3.- Lord Byron con traje albanés (Thomas Phillips, c 1835). Óleo sobre lienzo depositado en la National Portrait Gallery. Fotógrafo: NPG. Fuente: Wikimedia Commons. Fuente.

Fue precisamente en 1816 cuando George Gordon Byron (1788-1824), más conocido como Lord Byron (Fotografía 3), se vio forzado a abandonar para siempre su Gran Bretaña natal debido a sus continuos escándalos. Acompañado por su médico, el sufrido Dr. John William Polidori (1795-1821), nuestro libertino escritor puso rumbo a Suiza. Un país al que llegaría a principios del verano y donde alquilaría un palacete que, situado a orillas del lago Lemán, es ya toda una leyenda: la Villa Diodati.

Fotografía 5.- Retrato póstumo de Shelley escribiendo “Prometeo liberado” (Joseph Severn, 1845). Óleo sobre lienzo depositado en la Keats-Shelley Memorial House (Roma, Italia). Fuente: Wikimedia Commons (https://en.wikipedia.org/wiki/Percy_Bysshe_Shelley#/media/File:Joseph_Severn_-_Posthumous_Portrait_of_Shelley_Writing_Prometheus_Unbound_1845.jpg
Fotografía 5.- Retrato póstumo de Shelley escribiendo “Prometeo liberado” (Joseph Severn, 1845). Óleo sobre lienzo depositado en la Keats-Shelley Memorial House (Roma, Italia). Fuente: Wikimedia Commons. Fuente.

 

 

 

Poco después de instalarse en su nuevo hogar, Byron recibiría la visita de Percy Bysshe Shelley (1792-1822) (Fotografía 4) y su amante, Mary Godwin (1797-1851) (Fotografía 5). Una jovencita culta, inteligente y rebelde por la que el poeta había abandonado a su familia.

El tiempo extremadamente desapacible obligó a los amigos de Byron a permanecer en Villa Diodati durante varios días. Días en los que los habitantes de la mansión tuvieron oportunidad de mantener sesudas conversaciones sobre:

“ . . . varias doctrinas filosóficas y, entre ellas, las referidas a la naturaleza del principio de la vida, y también [a] la posibilidad de que dicho principio llegara a ser algún día descubierto y divulgado” (AGUIRRE, 2016; LÓPEZ, 2012).

Foto 5.- Retrato en miniatura de Mary Shelley (Reginald Easton, 1857). Fuente: Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:MaryShelleyEaston3.jpg?uselang=es).
Foto 5.- Retrato en miniatura de Mary Shelley (Reginald Easton, 1857). Fuente: Wikimedia Commons. Fuente.

Cierta noche tormentosa en la que los 4 integrantes del Círculo Diodati estaban reunidos en torno a la chimenea, escanciando láudano mientras leían en voz alta historias de fantasmas, Byron tuvo una idea que a la larga resultó ser genial: retó a sus camaradas a que escribieran un cuento de terror.

Olvidados por sus musas, ni Shelley ni Byron fueron capaces de terminar ningún relato acorde con aquellos lúgubres días. No así Mary y Polidori, quienes, influenciados por el alcohol, el opio y el ambiente opresivo, concebirían las narraciones que darían lugar a las novelas Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) (Fotografía 6) y El vampiro (1819).

Fotografía 6.- Ilustración de la edición de 1831 de Frankenstein. Fuente: Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Frankenstein.1831.inside-cover.jpg).
Fotografía 6.- Ilustración de la edición de 1831 de Frankenstein. Fuente: Wikimedia Commons. Fuente.

 

Protagonizada por un trasunto de Lord Byron, quien tenía tanto de seductor como de sádico e inmoral, El vampiro es una pequeña joya literaria. Entre otras cosas, porque esta obra, que sigue siendo poco conocida, fue una de las fuentes de inspiración de la archiconocida Drácula (1897), tal como en su día reconoció el mismísimo Bram Stoker (1847-1912) (ÁLVAREZ, 2014).

Ya hemos comentado que su estancia en Diodati no inspiró a Byron ningún relato. Ahora bien, impactado por sus experiencias en la Villa, el escritor compondría un inquietante poema que tituló Oscuridad (1816) y cuyos primeros versos dicen así:

“Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El brillante sol se apagaba, y los astros
Vagaban apagándose por el espacio eterno,
Sin rayos, sin rutas, y la helada tierra
Oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
La mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
De esta desolación; y todos los corazones
Se congelaron en una plegaria egoísta por luz; . . . ”
(TORMES, 2013).

 

Los Prerrafaelitas: Beata Beatrix o el Sueño contemplativo de Dante Rossetti

Sobrino del ya mencionado Dr. Polidori, el británico Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) fue, sin duda alguna, el máximo exponente del movimiento prerrafaelita. Una vanguardia artística que, surgida en la Inglaterra victoriana, se atrevió a desafiar a la Royal Academy con el fin de devolver al arte británico algo de la originalidad y frescura que veía en la pintura italiana anterior a Rafael (1480-1520)(ANÓNIMO, 2004).

Provocador, bohemio y vividor, Rossetti fue un seductor impenitente. Sin embargo, la mujer que marcaría su vida no sería otra que su esposa: la modelo, pintora y poetisa Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862). Una belleza de cabellos cobrizos, esbelta y delicada, que es considerada hoy en día como la musa rossettiana por excelencia.

Rossetti se casaría con Elizabeth en 1860. Ahora bien, desgraciadamente para ésta, su matrimonio distó mucho de ser feliz. Y es que su marido no sólo le fue sistemáticamente infiel sino que, además, la descuidó. A consecuencia de esto, su salud, ya de por sí frágil, se fue deteriorando poco a poco hasta que, finalmente, en 1861 sufrió un aborto espontáneo. Este hecho la sumió en una grave depresión que la llevó a suicidarse en 1862. Cosa que hizo ingiriendo una sobredosis de láudano, fármaco al cual era adicta.

Fotografía 7.- Beata Beatrix (Dante Rossetti, c. 1863, 1864-1870). Óleo sobre lienzo depositado en la Tate Britain. Fuente: Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/File:Dante_Gabriel_Rossetti_-_Beata_Beatrix,_1864-1870.jpg).
Fotografía 7.- Beata Beatrix (Dante Rossetti, c. 1863, 1864-1870). Óleo sobre lienzo depositado en la Tate Britain. Fuente: Wikipedia. Fuente.

Torturado por los remordimientos, y no mucho tiempo después de la muerte de su esposa (concretamente, c. 1863-1864), Rossetti comenzó a pintar su obra maestra: la fascinante Beata Beatrix (Fotografía 7). Un cuadro, que terminaría en 1870, con el que inmortalizaría a su amada.

Beata Beatrix representa a una extática Elizabeth Siddal, identificada por Rossetti con la Beatrice de Dante, en el instante de su fallecimiento. Un siniestro pájaro rojo, “mensajero de la muerte” (Rossetti dixit) (BIRCHALL, 2010: 72) deposita en sus manos una adormidera, símbolo de aquello que la mató. Una droga que, tal como demuestra la atmósfera onírica de tan inquietante pintura, Rossetti, al igual que el resto de los prerrafaelitas, conoció muy bien. C2

 

Referencias Bibliográficas

 

Doctora en biología. Investigadora y divulgadora independiente especializada en etnobotánica, con formación autodidacta en historia del arte.

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