El polifacético “Don Carlos”

Las modificaciones de Verdi a sus óperas

Luis Gutiérrez Ruvalcaba

 

Muy pocas óperas tienen tantas versiones como Don Carlos de Giuseppe Verdi; que es la que más versiones tiene en la historia de la ópera.

Giuseppe Verdi ca. 1865-1867
Giuseppe Verdi ca. 1865-1867

 

 

Esta ópera no fue la primera que tuvo varias versiones; por ejemplo, Christoph Willibald Gluck realizó dos versiones de Orfeo. La primera, estrenada en Viena, fue Orfeo ed Euridice, en tanto que unos años después la estrenó en París como Orphée et Eurydice, ópera cuyo libreto no sólo se tradujo al francés, sino que incluyó cambios motivados por la asignación del principal de castrato alto a tenor “en alto”; Gluck compuso una nueva para Orfeo en el primer acto e introdujo la Danza de las furias que Gluck había empleado en su ballet Don Juan: hoy día ambas versiones se interpretan frecuentemente en el mundo. En el mismo siglo XVIII, Mozart compuso dos versiones para Don Giovanni, la primera para Praga y la segunda para Viena. Las dos versiones difieren notablemente pues en la segunda agregó un aria para Donna Elvira en el segundo acto, compuso una nueva aria para Don Ottavio en el segundo acto, omitiendo la compuesta originalmente para el primer acto, y sustituyó el aria de Leporello del segundo acto por un dueto cómico ente éste y Zerlina. Asimismo, es incierta la inclusión del sexteto final de la ópera. Aunque ambas versiones pueden oírse en grabaciones, actualmente se interpreta la más de las veces una versión mixta en la que se incluyen todos los elementos de ambas, exceptuando el dueto cómico. En algunas ocasiones, especialmente en festivales. se presenta una de las dos versiones en su forma pura.

El mismo Verdi compuso varias versiones para algunas de sus óperas…

El caso más notable de la composición de versiones, previamente a Don Carlos, es Fidelio, ópera que Beethoven compuso en tres ocasiones, las dos primeras llamadas Leonore. La versión que hoy oímos es la definitiva, Fidelio, aunque existen grabaciones de Leonore.

El mismo Verdi compuso varias versiones para algunas de sus óperas, como I lombradi alla prima Crociata–Jérusalem, Stiffelio–Aroldo, Macbeth, La forza del destino y Simon Boccanegra. Como en los casos antes mencionados, existen grabaciones de todas las versiones y, con excepción de las óperas que cambiaron de nombre, normalmente se presentan las versiones finales, aunque no se han olvidado las originales y, como en el caso de Don Giovanni, Macbeth se presenta normalmente con una versión mixta.

 

Las versiones de Don Carlos

Algunos antecedentes

El director de la Opéra de Paris trató de convencer a Verdi para que presentara una ópera en dicho teatro. Para ello, hizo que Royer y Vaez, libretistas de Jérusalem, sugirieran al Oso de Busseto que hiciera una ópera basada en una obra de Schiller, habiendo ya usado Die Räuber en I masnadieri y Kabale und Liebe en Luisa Miller. Los libretistas ofrecían escribir un bosquejo para Fiesco ó para Don Carlos, obra por la que se decantaban dado su componente romántico. Verdi rechazó la propuesta y Don Carlos reposaría unos quince años hasta convertirse en la ópera más ambiciosa y vasta de Verdi.

En 1863, Verdi fue a Madrid al estreno español de La forza del destino. Por ello visitó El Escorial al que calificó como “severo y terrible, como el monarca salvaje que lo construyó.” Ese monarca, Felipe II, sería el personaje principal de Don Carlos poco tiempo después.

En septiembre de 1864, el director de la Opéra, Emile Perrin, volvió a intentar que Verdi regresara al teatro en el que Verdi había estrenado exitosamente Les Vêpres Siciliennes en 1855, pero que, al ser repuesta en 1863, hizo que Verdi explotara durante los ensayos orquestales, al pedir a los músicos tocasen más rápido un pasaje, a lo que los “maestros” respondieron tocándole aún más lento. Verdi asistió a la premier, pero después abandonó París bastante enojado.

Aunque Verdi contestó negativamente a la petición de Perrin no cerró completamente la puerta al escribir: “si algún día escribiese para la Opéra sería solamente con un poema escrito a mi entera satisfacción, y sobre todo que encontrara realmente lleno de vida.”

Perrin mantuvo la presión vía Léon Escudier, quien colaboraba con Verdi en la revisión de Macbeth, quien le sugirió Cleopatra y King Lear como temas. Verdi contestó: “Bromeas, ¿regresar a la Opéra después de Vèpres?… en resumen, todo depende del libreto. ¡Un libreto, un libreto y haré la obra!”

Un mes después Escudier le ofreció un argumento para el Don Carlos, escrito por Joseph Méry en colaboración con Camille du Locle. Después de unos días, Escudier escribió a Perrin: “En resumen, Verdi acepta el contrato para componer una ópera para el inverno 1866–1867, sujeto a las condiciones que se acuerden. Será King Lear o Don Carlos.” Desde ese momento, Verdi decidió que hacer aparecer a Carlos V e incluir la escena de Fontainebleau eran muy buenas ideas.

Por cierto, la obra de Schiller no fue la única fuente del libreto de Méry y Du Locle. El primer acto, el de Fontainebleau, tan querido por Verdi, y el auto da fé del acto III están basados en Philippe II Roi d’Espagne, obra de Eugéne Cormon, estrenada en 1847.

Verdi seguía pensando en llevar al escenario su obra favorita de Shakespeare.

En otro orden de ideas, pese a haber dicho que era imposible encontrar una cantante para el papel de Cordelia, Verdi seguía pensando en llevar al escenario su obra favorita de Shakespeare. Como sabemos nunca se materializó este sueño.

En diciembre de 1866, Verdi firmó el contrato e inició la composición de la ópera de inmediato.

En adición a la inclusión de Carlos V y la escena de Fontainebleau, Verdi consideró que, aunque no eran considerados “operáticos”, los duetos de Felipe II con Posa y con el Gran Inquisidor deberían ser parte de la acción, si bien no en la posición que les había asignado Schiller en su obra. El dueto de Felipe II y Posa es una de las piezas que Verdi modificó en varias ocasiones, haciéndola cada vez más corta y significativa. C2

Bloguero, crítico musical y consejero |

Estudió física y el destino lo llevó a las finanzas. También obtuvo un BA en Estudios de Ópera en el Rose Bruford College de la University of Manchester. Publicó “Una visita a cuatro óperas de Mozart” en la Editorial Molinos de Viento de la UAM.

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