La pintura colorida de México

Roberto Benítez Robles

 

El azul añil representaba al Dios del fuego Xiuhtecutli

Nuestras raíces están llenas de colores vivos, que para los antiguos mexicanos tenían un simbolismo particular y eran considerados sagrados.

Al imaginar a una niña, disfrutando una paleta de caramelo macizo, con su vestido tejido de hilos de color rojo mexicano, teñido con la grana cochinilla, pigmento milenario que ha sido aportación que México le ha legado al mundo; observar un tianguis de vendedoras de flores, no sólo se aprecian los colores, si no el gran significado del color azul añil, azul intenso, pigmento extraído (macerando en agua los tallos y las hojas) de la planta indigofera anil, de gran importancia en el mundo prehispánico. El azul añil representaba al Dios del fuego Xiuhtecutli: el señor Azul.

Los hombres extraían las tonalidades de plantas e insectos, en procesos artesanales sofisticadísimos que aún se conservan en zonas del valle de Oaxaca. El colorido mexicano está presente en cada momento y en cada detalle de nuestra vida cotidiana.

Al realizar una de mis obras, plasmo la vida y sus frutos; considero que es un regalo divino pues el color es la vida. Vivimos en un espacio oscuro donde gracias a la luz del sol los objetos aparecen, la luz ilumina en todas direcciones siendo indispensable una complicidad entre oscuridad, luz y color.

Mi gran pasión por el colorido mexicano está plasmada en mis carruseles, donde en cada detalle el color es brillante y existe una gran variedad de matices y texturas, tratando de que la obra obtenga un espíritu de alegría e inocencia.

Transmitir sensaciones a través del color es fascinante. 

Transmitir sensaciones a través del color es fascinante. Las variaciones cromáticas atraen más al ojo humano que las superficies con color uniforme, debido a que contienen más información. El color influye en el estado de ánimo de los seres humanos, debido a que representan los niveles sociales, culturales y las relaciones personales de cada individuo; un matiz de algún color puede trasportarnos a un recuerdo. El sólo hecho de verlo dispara la producción de hormonas, ya sea para calmar y relajar, brindar energía, impulsar la creatividad, ayudar a descansar, aliviar dolores o reducir ansiedad. Es por esta razón que en mis obras trato de usar la gran gama de colores brillantes como el amarillo, que trasmite alegría, felicidad y atracción. Aunque mi color favorito es el naranja, que representa la libertad, el entusiasmo, la gracia y sociabilidad. También simboliza la vitalidad y la resistencia. El color rojo estimula el latido del corazón. Evoca emociones fuertes, como la fuerza, el liderazgo y la pasión. El color verde genera un estado de ánimo relajado y produce armonía, balance, generosidad, bondad  y prosperidad.

Los pintores nahuas experimentaban de mil maneras para obtener una gama cósmica de colores.

Los pigmentos no irradian luz, lo que hacen es absorber casi todas las longitudes de onda irradiada por otras fuentes y luego reflejan hacia el ojo el color o longitud de ondas que no absorbieron. Los pintores nahuas experimentaban de mil maneras para obtener una gama cósmica de colores, de cuyas mezclas las utilizaban para pintar tejidos, códices y objetos de arte, pero también para pintar las fachas de sus templos.

El arte debe buscar la perfección. En cada mezcla de pigmento en la que se busca la tonalidad, el alma vibra, se emociona y se sensibiliza. Una obra de arte es irrepetible, ya que las tonalidades son únicas, guardan las claves de las tonalidades espontáneas, realizadas magistralmente por la emoción y sensibilidad del momento.

Vivir, apreciar y disfrutar cada color es fascinante; impregnarse de su aroma, de su sabor y de sus raíces, hacen ser al artista único. En lo personal, recuerdo cada efluvio y sabor del dulce o caramelo poblano. Sentir la magia de transpórtame a mi infancia, detener el tiempo, mirar el color de mi ropa y volver a sentir ese instante placentero.

El arte no es sólo pintar, involucra todo el ser y el espíritu al máximo. Mi intención no es representar detalladamente la realidad; más bien todo el conjunto de elementos, colores, las emociones, su atmósfera y sus aromas.

Mi entorno está lleno de contrastes, matices y tonalidades. Al recorrer el territorio mexicano, en la arquitectura, las calles y la gente, se observan colores que hablan de nuestras raíces y que hacen de México un país que cautiva. C2

 

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Su obra es muy variada destacando el bodegón, paisaje, carruseles, alacenas poblanas y su bella obra de muñecas de trapo. Se caracteriza por entornos tomados directamente de los bellos elementos que nos regala la naturaleza y la mano del artesano mexicano, utiliza una técnica súbita para captar la luz y el color en un instante, pinceladas cortas y cargadas de pasta, utilizando colores puros, yuxtapuestos con un toque ágil, vibrante y luminoso.

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