Por un pelo

José Antonio de la Peña / Colegio Nacional

 

En esta contribución presentamos 3 noticias (más o menos recientes) donde el examen post-mortem de un cabello da la clave definitiva sobre aspectos esenciales del difunto: su identidad y las razones de su muerte.

 

La clave genética.

Es asunto bien sabido que cada célula del cuerpo contiene toda la información genética necesaria para, en principio, reconstruir el cuerpo. Un solo cabello contiene un número de substancias diferentes, incluyendo carbón, oxígeno, nitrógeno, hidrógeno y sulfuro – y en promedio alrededor de 10 por ciento de agua. El principal elemento de cualquier cabello – alrededor del 90 por ciento – es la llamada queratina, una proteína altamente estructurada que también se encuentra en la capa superior de la piel y uñas.

La queratina es una substancia muy durable, como indican los cabellos virtualmente intactos encontrados en las tumbas egipcias que datan de milenios atrás.

Figura 1. Estructura de un cabello
Figura 1. Estructura de un cabello

 

La raíz es la parte del cabello localizada en el folículo debajo de la piel. Es la parte viva de cualquier cabello. El final del folículo, también conocido como bulbo, es la parte que se implanta en la piel.

Cada bulbo contiene una papila dérmica, que consiste de un número de venas sanguíneas diminutas. Dentro de la piel, el folículo está cubierto por dentro y por fuera por unas estructuras tubulares, los tubos externos llegan hasta la epidermis o capa superficial de piel. El tallo del cabello es la parte visible de cualquier cabello, técnicamente es material muerto, sin venas ni nervios. Esto explica porque no duele al cortarnos el pelo.

El cabello de Copérnico.

Nicolás Copérnico, el astrónomo del siglo XVI cuyo trabajo fue condenado por la Iglesia Católica por herético, recibió un segundo funeral en una misa dirigida por Józef Kowalczyk, nuncio papal en Polonia. Luego de 467 años de yacer en una tumba sin nombre, sus restos fueron enterrados en el mismo lugar, en la Catedral de Frombork. Este famoso científico polaco se formó académicamente en la Universidad de Cracovia (1491-1494) bajo las directrices del matemático Wojciech Brudzewski. Nicolás Copérnico viajó por Italia y se inscribió en la Universidad de Bolonia (1496-1499) para estudiar Derecho, Medicina, Griego y Filosofía, y además fue asistente del astrónomo Domenico da Novara. Luego, fue a Roma en 1500, donde hizo un curso de ciencias y astronomía. En Padua (1501-1506), continuó sus estudios de Derecho y Medicina, pasando un breve período de tiempo en Ferrara (1503), lugar en el que obtuvo el grado de Doctor en Derecho Canónico. Reinstalado definitivamente en su país (1523), se dedicó a la administración de la diócesis de Warmia, ejerció la Medicina, ocupó diversos cargos administrativos y llevó a cabo su inmenso y primordial trabajo en el campo de la Astronomía.

 

Figura 2. Representación del sistema heliocéntrico con los seis planetas conocidos en tiempos de Copérnico.
Figura 2. Representación del sistema heliocéntrico con los seis planetas conocidos en tiempos de Copérnico.

 

En mayo de 1543, Nicolás Copérnico falleció en Frombork, Polonia. El lugar donde lo enterraron fue un misterio durante siglos. La teoría heliocéntrica de Copérnico fue denunciada como herética muchos años después de su muerte, en 1616. Hace casi 200 años, el Vaticano reconoció su error y excluyó sus obras del índice de libros prohibidos. En 1992 el Papa Juan Pablo II rehabilitó a Galileo, cuyas teorías copernicanas fueron condenadas por la Inquisición en 1633.

En 2005 un equipo de arqueólogos polacos, dirigidos por Jerzy Gassowski, profesor del Instituto de Antropología y Arqueología de Pultusk, aseguró haber hallado sus restos en la Catedral de Frombork. En efecto, en la catedral de Frombork se hallaron los restos de 13 cuerpos, entre ellos el cráneo de un hombre de 70 años, la edad de Copérnico cuando murió. Además, el astrónomo fue hasta el final de sus días uno de los canónigos de ese templo y también fue guardián del altar de San Andrés. Esta hipótesis fue verificada en 2008 al analizar un diente y parte del cráneo y compararlo con un pelo suyo encontrado en uno de sus libros.

“Dos de los 12 cabellos hallados en el libro tienen las mismas secuencias de genoma que un diente del cráneo y un hueso encontrados en Frombork”, precisó Marie Allen, de la Universidad de Uppsala en Suecia. A partir del cráneo, expertos policiales reconstruyeron su rostro, coincidiendo con el de su retrato. En la actualidad, una lápida de granito negro lo identifica como el fundador de la teoría heliocéntrica y porta además la representación del modelo de Copérnico del sistema solar, esto es, un sol dorado rodeado por los seis planetas conocidos entonces.

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Figura 3. Los cabellos fueron encontrados en el libro ‘Calendarium Romanum Magnum’ de Johannes Stoeffler, de 1518, un manual que Copérnico utilizó durante toda su vida y que los suecos se llevaron durante las guerras polaco-suecas del siglo XVII.
Figura 3. Los cabellos fueron encontrados en el libro 'Calendarium Romanum Magnum' de Johannes Stoeffler, de 1518, un manual que Copérnico utilizó durante toda su vida y que los suecos se llevaron durante las guerras polaco-suecas del siglo XVII.
Figura 3. Los cabellos fueron encontrados en el libro ‘Calendarium Romanum Magnum’ de Johannes Stoeffler, de 1518, un manual que Copérnico utilizó durante toda su vida y que los suecos se llevaron durante las guerras polaco-suecas del siglo XVII.

 

Nicolás Copérnico está considerado como el fundador de la astronomía moderna. Proporcionó las bases que permitieron, más tarde, a Newton culminar la revolución astronómica, al pasar de un cosmos geocéntrico a un universo heliocéntrico, cambiando de este modo e irreversiblemente la visión del cosmos que había prevalecido hasta ese momento. De hecho, Copérnico tuvo en su contra al cristianismo de aquellos años que hizo suyos los presupuestos aristotélicos del mundo antiguo. Aristóteles escribió de teoría literaria, política, ética, metafísica, lógica, meteorología, física, biología, astronomía… todo ello integrado coherentemente, lo que hacía muy difícil atacar una parte sin atacar al todo. Si además añadimos que, tras su descubrimiento por parte del mundo medieval, este sistema fue cristianizado y asumido por la Iglesia católica a través de Santo Tomás de Aquino, se comprende mejor la resistencia que opuso a su superación.

 

Figura 4. Esta imagen, distribuida el 19 de noviembre de 2009 muestra la reconstrucción por computadora de Nicolás Copérnico a partir de la calavera encontrada en la catedral de Frombork, al norte de Polonia, en 2005.
Figura 4. Esta imagen, distribuida el 19 de noviembre de 2009 muestra la reconstrucción por computadora de Nicolás Copérnico a partir de la calavera encontrada en la catedral de Frombork, al norte de Polonia, en 2005.

 

La obra más famosa de Copérnico, ‘De Revolutionibus Orbium Coelestium’ (De las revoluciones de las esferas celestes), está considerada el punto de partida de la astronomía moderna y una pieza clave de la revolución científica de la época del Renacimiento.

Intoxicación por metales pesados.

Los metales tóxicos son sustancias contaminantes que penetran de manera insidiosa en nuestro organismo a través de los alimentos, las bebidas, el aire de la atmósfera, la ropa, los cosméticos y los transportes.

Una vez que han penetrado, los metales tóxicos se acumulan lentamente en los órganos (huesos, hígado, sistema nervioso) y en los tejidos (adiposo) donde desarrollan su acción nociva. Aún en las zonas vivas de los cabellos, la acumulación de metales tóxicos puede explicar la causa de síntomas y enfermedades de relevancia. La sustitución de los minerales vitales por los tóxicos bloquea la actividad del complejo enzimático provocando daño metabólico y energético, induciendo una vasta gama de síntomas a veces de difícil interpretación.

Entre los principales metales tóxicos se encuentran el plomo, el mercurio, el aluminio, el bario, el arsénico, el uranio. Estos producen sus efectos tóxicos sobre el organismo aún en bajas concentraciones y están hoy considerados entre las sustancias más dañinas y peligrosas para la salud.

Napoleón: ¿envenenado con arsénico?

La hipótesis de que Napoleón fue envenenado con arsénico por sus guardianes cuando estaba prisionero en la isla de Santa Elena, donde falleció, como se creyó durante mucho tiempo, ya no se sostiene. Científicos italianos han realizado un nuevo análisis de sus cabellos por física nuclear y han constatado que el aumento del contenido de arsénico al final de su vida no fue significativo. El estudio no excluye, sin embargo, que la exposición al arsénico a lo largo de toda su vida contribuyera a su muerte.

 

Figura 5. El hecho de que el cuerpo de Napoleón fuera encontrado muy bien conservado cuando fue trasladado el 15 de octubre de 1840, apoya la teoría del arsénico, ya que esta sustancia es un fuerte conservador.
Figura 5. El hecho de que el cuerpo de Napoleón fuera encontrado muy bien conservado cuando fue trasladado el 15 de octubre de 1840, apoya la teoría del arsénico, ya que esta sustancia es un fuerte conservador.

 

Se han analizado cabellos de Napoleón de varias épocas: cuando era un niño en Córcega, durante su exilio en la isla de Elba, el día de su muerte en Santa Elena (5 de mayo de 1821) y un día después de su muerte. También se han analizado pelos de su hijo, el rey de Roma, de los años 1812, 1821 y 1826 y de la emperatriz Josefina, recogidos a su muerte en 1814. Las muestras han sido proporcionadas por museos de Parma, París y Roma. Como control se analizaron cabellos de 10 personas vivas.

Figura 6. Análisis de 8 secciones de un cabello de Napoleón. Mientras que la tasa normal en la época era de 0.08 ppm. la punta más elevada de la curva es de 51.2 ppm, cantidad enorme que sirvió como “”prueba” del envenenamiento.
Figura 6. Análisis de 8 secciones de un cabello de Napoleón. Mientras que la tasa normal en la época era de 0.08 ppm. la punta más elevada de la curva es de 51.2 ppm, cantidad enorme que sirvió como “”prueba” del envenenamiento.

 

Los pelos de Napoleón se introdujeron en cápsulas y se insertaron en un pequeño reactor nuclear de investigación en Pavía. Con una técnica de activación de neutrones, que no destruye la muestra, se comprobó que todos presentaban trazas de arsénico. De hecho, el contenido de este veneno en las muestras de hace 200 años es al menos 100 veces mayor que el de los cabellos actuales. Esto indica que a principios del siglo XIX se ingería arsénico presente en el medioambiente en unas cantidades consideradas actualmente como peligrosas.

Sin embargo, el contenido de arsénico no varió a lo largo de la vida de Napoleón, lo que excluye que fuera envenenado, explican los científicos del Instituto Nacional de Física Nuclear.

Beethoven murió envenenado por plomo.

Estos resultados coinciden con los análisis efectuados poco antes por el médico forense Christian Reiterl, en cooperación con la Universidad de Edafología de Viena, en unos cabellos  Beethoven. Este investigador descubrió que el plomo presente en los medicamentos, unido a un estilo de vida que le acarreó una cirrosis hepática, fue lo que le causó la muerte a los 56 años de edad. Reiter asegura que los rizos del célebre compositor constituyen “una especie de regla en el tiempo”, pues permiten una visión médica de los últimos 400 días de su vida. La intoxicación con plomo le habría causado una enfermedad llamada “saturnismo”, cuyos síntomas coinciden por los documentados durante la vida de  Beethoven.

Lo cierto es que casi dos siglos después de su muerte, la medicina forense fue capaz de descubrir el origen de los padecimientos del músico. El nivel de plomo encontrado en los cabellos de Ludwig “superaba en más de cien veces los niveles habituales de este metal en los seres humanos, hecho que explicaría patologías como los cólicos, los dolores articulares, los dolores de cabeza y el extraño comportamiento que a veces manifestaba el compositor, todas dolencias y enfermedades reflejadas por los diferentes biógrafos del maestro alemán”. Los especialistas del CEU Cardenal Herrera comenzaron su trabajo sobre los huesos de Beethoven hace ocho años, cuando un estudio del Pfeiffer Research Center de Illinois demostró que existían altos niveles de plomo en una muestra de sus cabellos. El saturnismo hizo que Beethoven “sufriera una gran transformación durante la enfermedad y pasara gradualmente de ser un hombre joven, simpático y agradable a una persona irritable, taciturna, socialmente aislada y que sufría ataques de depresión y desesperación”, dicen los especialistas. Además, “el hecho de que sus últimas composiciones se salgan de los cánones románticos de la época y sean tristes, desesperadas, como salidas de las entrañas, puede significar que las dolencias físicas hubieran trascendido a su mente y su creación estuviese siendo distorsionada por la propia enfermedad”.

Figura 7. El Funeral de Beethoven – Pintura y grabado de Franz Stöber (1827).
Figura 7. El Funeral de Beethoven – Pintura y grabado de Franz Stöber (1827).

 

La composición más popular de  Beethoven, la “Novena Sinfonía”, ha sido referida por otros grandes maestros como “de una majestuosidad sombría que mueve el alma a lo más profundo” (Berliotz) o “la cosa más triste jamás dicha con notas” (Wagner). Ya sobre el final de su vida, la dolencia habría alcanzado niveles casi insoportables. Muchos biógrafos han hablado sobre esto pero no ha sido hasta casi 200 años después de su muerte que se ha podido dilucidar cuál era el origen de sus males. Hoy sabemos que el plomo, de forma más o menos directa, fue el responsable de las dolencias del gran músico. Tal vez se pueda especular si también es responsable de composiciones como la “Novena Sinfonía”. C2

 

Referencias:
  • El cabello. Dr. Feriduni. Hair Clinic.
  • Napoleón no fue asesinado con arsénico. El País: 12 febrero de 2008.
  • Beethoven, el plomo y la Novena Sinfonía. Ariel Palazzesi. NeoTeo / Ciencia. 11 Septiembre 2009.
  • Nicolás Copérnico convierte al heliocentrismo a Google. Doodle19.02.13 Google (2013).
  • Dos cabellos y un diente confirman que Copérnico está en Polonia. Varsovia. AFP (2008).
  • http://www.lvbeethoven.com/Bio/LvBeethoven-OracionFunebre.html

Matemático mexicano reconocido a nivel internacional, especializado en la teoría de las representaciones de álgebras. Es nivel 3 del SNI y fue Director Adjunto de Desarrollo Científico del CONACYT (2007-2011). A finales de 2016 fue aceptado como miembro de El Colegio Nacional, dictando su conferencia inaugural el 25 de marzo de 2017.

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