Sobre mitos, mentiras y temblores

Alejandro Bejarano Vargas / UACM del Valle

En 2014 muchas personas aún no han asimilado una verdad incómoda e irrefutable acerca de nuestro país: en México tiembla, y mucho. Lo repito: en México tiembla, y mucho. El territorio de los Estados Unidos Mexicanos comparte una característica con Japón y Chile (países que, a nivel mundial, parecen concentrar una gran parte de la sismicidad del planeta): un largo litoral hacia el Pacífico, zona de muchísima actividad tectónica; así, es normal que en México tiemble, y mucho. Por tanto, los mexicanos deberíamos estar acostumbrados a tales eventos naturales, pero lamentablemente el nivel de cultura nacional se refleja perfectamente en la falta de preparación y en la propagación de mentiras y mitos en torno a los sismos.

En los últimos dos años y medio, partiendo de diciembre de 2011 a la fecha, el centro de nuestro país ha estado sacudiéndose de forma insistente [1]. Esto pareciera ser inusual y la población se divide en dos bandos: por un lado están quienes creen que es una bendición ya que mientras más tiemble, más energía se libera y menos probabilidad hay de que acontezca un sismo fuerte; por el otro, hay quienes ven en tanto sismo las señales inequívocas de una catástrofe que terminará por hundir físicamente a un país de por sí hundido en muchos sentidos. Ambos bandos están equivocados.

Para empezar, hay que entender las tres causas principales que producen los sismos que afectan al territorio mexicano, dicho de manera sencilla: una placa tectónica se mete debajo de otra (costas de Guerrero, Jalisco, Michoacán, Oaxaca y Chiapas), otra placa tectónica literalmente se nos anda yendo (península de Baja California), y la actividad volcánica. Estos fenómenos producen energía que debe liberarse, siendo la más clara y sencilla, en forma de temblor [2]. Básicamente vivimos sobre una gelatina que, ante cambios debajo de ella, es inevitable que se mueva.

zonas_sismicasSi bien estamos hablando de liberaciones de energía, esto no significa que la energía liberada en el punto A, exima la liberación de energía del punto B. Los sismos que afectan a la Ciudad de México provienen de varias ubicaciones, las zonas donde se producen temblores están separadas por distancias muy grandes y cada epicentro es independiente: así que un temblor detonado en Oaxaca, ni adelanta que habrá uno en Guerrero, ni le quita fuerza al que habrá el Chiapas; y tampoco se relaciona con los que se produzcan en Mexicali, o junto al Nevado de Colima. Y eso es lo que preocupa a los sismólogos, ya que hay un espacio en las costas guerrerenses que han llamado Brecha de Guerrero, en donde por más de cien años no ha habido actividad sísmica considerable, por lo cual estiman que tendrá que haberla en algún momento [3]. Esto no significa en absoluto que los sismólogos hayan hecho una predicción, o que estén vaticinando la llegada de un sismo fuerte pronto; únicamente se trata de que, en algún momento, un sismo se originará en esa zona. ¿Cuándo? En cuanto leas esto, o en un año, o en cinco, o en cincuenta o cuando la especie humana haya abandonado la Tierra o se haya extinguido de ella [4].

Eso va de la mano con el doble filo que el internet trae consigo: cualquier charlatán se dice pronosticador de terremotos. Seres que juegan con la necesidad de seguridad del ser humano y que encuentran en la ignorancia de la gente al mejor aliado para llamar la atención o conseguir dinero para “patrocinar” sus estudios. En México tenemos dos casos muy claros; el primero de ellos, un hombre llamado Salvador Arellano Salgado, que utiliza YouTube para subir sus filmaciones lanzando sus predicciones sísmicas (también volcánicas y meteorológicas) sustentándolas en matemáticas básicas y la observación de los elementos [5]. El segundo, el Ingeniero Gabriel Curiel Flores, que durante agosto de 2013 llamó la atención enviando una carta a la presidencia de la República para alertar sobre un sismo de más de 8.0° (sin especificar la escala de medición) de consecuencias catastróficas para la Ciudad de México, dando un lapso de tiempo específico y basado en una teoría de su propia invención que construyó a raíz de la observación de los ciclos lunares y las fuerzas gravitacionales, cuya explicación es lo suficientemente enredada como para hacer difícil su comprensión a cualquiera que llegue por casualidad a su blog [6]. Ambos, en sus espacios, piden dinero.

Veamos, si yo escribo, o me grabo, haciendo la predicción de que en la Ciudad de México habrá una manifestación en contra de las acciones del gobierno con varios arrestos por parte de la fuerza pública, y que se tornará violenta, y lo hago diario, no pasará mucho tiempo antes de que, literalmente, le atine. Y no es que tenga una bola de cristal o que mis sentidos vayan más allá de lo humano: es únicamente que no se necesita ser un iluminado para saber que eso va a pasar. En el caso de los sismos es lo mismo, no es necesario ser el gran observador para saber que en México temblará, porque vivimos en una zona altamente sísmica. La cosa, en lo personal, a mi me da risa; pero el hecho de que haya quien crea que alguien sea capaz de predecir al evento más caprichoso de la naturaleza, habla de la falta de cultura en torno a los sismos.

Además, la intensidad de un sismo no tiene que ver con las consecuencias que a los humanos traiga: el sismo que destruyó Puerto Príncipe, capital de Haití, en 2010, fue en escala menor que muchos de los que hemos sentido en los últimos meses; el derrumbe de edificios, estructuras y los decesos de seres humanos, dependen de muchos factores que van más allá de la fuerza de un temblor, tales como la profundidad en la que se produce un sismo, la distancia del epicentro para con núcleos de población, la densidad de estos, la calidad de la construcción de un edificio, su altura, las condiciones del terreno, etcétera [7]. Quien pronostique muerte y destrucción como consecuencia de un sismo no es más que un vil amarillista.

Lo principal es entender que, hagamos lo que hagamos, va a temblar en algún momento y que lo mejor es estar prevenidos. Hay que saber actuar antes, durante y después de un temblor. A raíz de los sismos de septiembre de 1985 se inauguró una etapa de cultura cívica de prevención sísmica que se ha ido perdiendo; me parece que es momento de retomarla y usar la tecnología a nuestro alcance a favor de la sobrevivencia, leer sobre los sismos por cinco minutos a través de nuestra computadora o dispositivo nos ayudará a entender el origen de los sismos y también nos dará recomendaciones sobre cómo actuar ante ellos, claro está, buscando esta información en fuentes serias. Existen aplicaciones de alerta sísmica para los teléfonos inteligentes que nos avisan con muchos segundos de anticipación la llegada de uno, y ver videos de temblores en internet nos puede ayudar a perderles el miedo y entenderlos en su verdadera magnitud; así como aprender del comportamiento, correcto o incorrecto, de la gente que aparece en esos videos.


 

Algunas recomendaciones, que no deben sustituir a las ya conocidas prácticas [8]:

  • Conservar la calma: gritar, llorar o patalear no hará que el sismo termine o sea menor. Hagamos lo que hagamos el sismo continuará en toda su fuerza.
  • Cuando tiemble es necesario juzgar si hay tiempo o no de salir de un edificio o construcción –he ahí la ventaja de una alerta sísmica–, a veces no es tan mala idea quedarse dentro: muchos de los heridos y lastimados tras temblores son personas que sufrieron de caídas o empujones durante una evacuación.
  • Si uno está en la calle, habrá que alejarse de edificios, porches, balcones, postes, árboles y casas, y estar atento a nuestro alrededor, ya que pueden caer pedazos de loza o vidrios, y los automovilistas no necesariamente han percibido el sismo.
  • Si el sismo es muy fuerte, es recomendable hincarse o tirarse al suelo.
  • En un interior, ante un temblor que amenace derrumbar la construcción, lo mejor es adoptar una posición fetal, nunca debajo de un mueble grande.
  • Los sitios públicos suelen tener protocolos ante casos como estos. Hay que atenderlos.

Pero sobre todo, no debemos olvidar jamás que nuestro país está en una zona altamente sísmica, y que además es un país muy grande; no es nada anormal que tiemble mucho, y tampoco es un castigo de los dioses ni el aviso de un evento mayor. Se trata simplemente de una de las características del terreno donde México se ubica, y que en más de una vez ha traído consecuencias trágicas, y es de estas de las que debemos aprender para no caer en los mismos errores y saber darle la bienvenida a un evento tan bello, maravilloso y espectacular como un sismo lo es. C2


Referencias

[1] Servicio Sismológico Nacional, histórico de sismos fuertes en México: http://www2.ssn.unam.mx:8080/website/jsp/fuertes.jsp, consultado el 31 de mayo de 2014.

[2] Mariscal, Ángeles, México, país con alta sismicidad por interacción de 5 placas tectónicas, publicado en http://mexico.cnn.com/nacional/2012/11/15/mexico-pais-con-alta-sismicidad-por-interaccion-de-5-placas-tectonicas.

[3] Quo, 7 datos del sismo de hoy, publicado en http://quo.mx/10-cosas-que/2014/05/08/7-datos-del-sismos-de-hoy/, consultado el 31 de mayo de 2014.

[4] El Universal, Descartan que sismos recientes anuncien terremoto mayor, publicado en http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/sismo-expertos-terremoto-brecha-guerrero-1013006.html, consultado el 31 de mayo de 2014.

[5] Canal de YouTube de Salvador Arellano Salgado, https://www.youtube.com/user/balam1970/, consultado el 31 de mayo de 2014

[6] Curiel Flores, Gabriel, Predicción científica de terremotos, en http://predicterremotos.blogspot.mx/, consultado el 31 de mayo de 2014

[7] Los terremotos: qué son, sus riesgos y su predicción, publicado en http://www.aragoninvestiga.org/los-terremotos-que-son-sus-riesgos-y-su-prediccion/, consultado el 31 de mayo de 2014.

[8] Gobierno del Estado de Guerrero, ¿Qué hacer en caso de un sismo?, publicado en http://guerrero.gob.mx/articulos/que-hacer-en-caso-de-un-sismo/, consultado el 31 de mayo de 2014.

7 Comentarios
  1. Clara. precisa y documentada la información. Alejandro. que opinas. ¿a un niño de 6-7 años es conveniente engañarlo y decirle que nunca más volverá a temblar?

    1. Saludos. En lo personal considero que a los niños nunca hay que decirles mentiras; ellos y ellas son inteligentes y deben saber que en el mundo hay vida, y hay muerte; que hay cosas buenas y malas. Por lo mismo deben saber que la presencia de los sismos es constante y tenemos que vivir, y bien, con ellos.

    1. Que los sismos son sorprendentes y debemos refinar nuestra cultura de prevención. Con el sismo del 19 de septiembre quedó claro que los simulacros fueron un ejercicio tomado a la ligera. Saludos.

  2. Ahora que estoy estudiando la prepa en linea este articulo que me sirvio para hacer unas tareas gracias por ponerlo saludos y si algún día quieren pueden entrevistarme y constatar que son tablas matemáticas lo que utilizo y me apoyo en la observación de la naturaleza, saludos de Salvador Arellano Salgado científico autodidacta.

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