T.S. Eliot: un acercamiento desde Groucho Marx

Luis Javier Mondragón

Leer a Eliot es como andar a tientas, entrar en la grandiosidad de la noche pero al mismo tiempo preocuparse por los tropezones.

T. S. Eliot
T. S. Eliot

Asumo a Eliot como oscuro. Las razones pueden ser: la falta de claves como lector latinoamericano, los nudos ciegos de la traducción, la violencia metafísica de sus poemas o sus insinuaciones tan lejanas y cifradas; pero a pesar de esto, nada logra ocultar su poder, su palabra certera. Eliot fue un innovador, una olla de presión en necesidad de explotar y que explotó, saltó en pedazos y dejó una mancha indeleble en la literatura.

Tal vez por esa y otras razones a veces me parece muy por arriba de mi capacidad como lector, en otro plano. Enfrentarse a la lectura de Eliot es emocionante, una tarea retadora y con un toque desalentador. Digo esto porque en la actualidad T.S. Eliot es muy poco leído; se nombra Waste Land, se vuelve a nombrar y al final no se lee. Me aventuro a esta aseveración que me daría tedio comprobar. Lo mismo le pasa a A la recherche du temps perdu de Proust y al Ulises de James Joyce, obras que salen a la plática en mesitas de café, pero cuando uno se aventura a preguntar, siempre resulta que no se leyeron, que algunas partes sí, o que son obras tan grandes e importantes que “hay que dedicarle su tiempo”, tal vez todo un verano y ese verano nunca llega. Y cuando por fin llega, vamos a una librería y al tratar de comprar Waste Land, no hay ejemplares y pensamos que el libro es un clásico exitoso, pero resulta que no lo ha habido en mucho tiempo,  simplemente no se surten y ni se editan; y más raro, hay libros sobre como leer a Eliot y Waste Land, ensayos de como leer un libro que no se encuentra y ya ni se vende. Nuestra lectura es superficial, leemos de oídas por raro que parezca.

El asunto no sólo es ese, trato de llegar al supuesto de que hay muchas razones y una expectativa extraña sobre un poeta de tan grandes alturas y que al final nos alejamos de él. Me imagino que todos caemos en este problema.

Groucho Marx y Eliot empezaron a entablar comunicación cuando Eliot le solicita una fotografía al cómico y humorista. Groucho le contesta de forma muy alegre y así se inicia una relación epistolar entre ellos. Precisamente al leer estas cartas reconstruí a Eliot, le di otra vez su dimensión humana y recordé que la poesía es al final un reflejo nuestro, una memoria compartida, y sentí a Waste Land y Cuatro cuartetos otra vez acodadas en mi librero, calentando la habitación con sus palabras.

 

CORRESPONDENCIA ENTRE T.S. ELIOT Y GROUCHO MARX.


DE T.S. ELIOT
Abril 26, 1961
Querido Groucho Marx:

Le escribo esta carta para informarle que me dio un gran gusto recibir su fotografía. Pronto la pondré en su marco y la colgaré en el muro de honor junto a la de otros amigos como W.B. Yeats y Paul Valéry. Tal vez por cortesía me pide usted una foto. Sea por una cosa o por otra, no se salvará de recibirla, pues ya ordené una copia de una de las mejores. Se la dedicaré expresándole mi gratitud y asegurándole mi admiración. Debe saber que es usted mi personaje fotográfico más apreciado. Por eso me gustaría ocupar un lugar, aunque sea muy humilde, en su colección.

Mi esposa y yo esperamos que cuando usted y la señora Marx vengan a Londres acepten venir a cenar a nuestra casa.

Sinceramente suyo
T.S. Eliot
PD. A mí también me gustan los puros, pero no aparece ninguno en mi fotografía.


 

DE GROUCHO MARX
Junio 19, 1961
Querido T.S.

Su fotografía llegó en muy buenas condiciones y espero que usted se encuentre en las mismas.

No tenía idea de que fuera usted tan guapetón y no entiendo por qué no lo han invitado a hacer el papel protagónico en alguna película “sexy”. Esta negligencia es atribuible a la estupidez de los encargados de reparto.

Si voy a Londres me aprovecharé de su amable invitación y si viene usted a California espero que acepte la nuestra.

Cordialmente
Groucho Marx


 

DE GROUCHO MARX
Octubre 1, 1963
Querido Tom:

Si éste no es su primer nombre ya metí la pata, pero creo que leí en alguna parte que su primer nombre es el mismo de Tom Gibbons, un afamado boxeador que alguna vez vivió en St. Paul.

No tenía idea de que andaba usted en los setenta y cinco años. Lo leí en un magnífico homenaje que le hicieron en la sección de libros del New York Times, el pasado 29 de septiembre. Si no la tiene usted, hágamelo saber y le regalaré mi ejemplar. Por cierto, que lo ilustra la excelente fotografía que le tomó Gerald Kelly. Si juzgamos las cosas con base en ella, usted debe andar por los sesenta años con dos semanas.

En un párrafo del homenaje hablan de los muchos retratos que tiene usted en su estudio. Noté entre ellos una conspicua ausencia. Espero que se deba tan sólo a una distracción de Stephen Spender.

Mi enfermedad, que hace tres meses mis tres médicos describían como leve, ha ocupado velozmente todo mi organismo. Me apena decir que los tres médicos tienen cierto interés en su bienestar económico. Por esta razón, y hasta el momento, me han sacado ocho mil dólares. Menciono estos hechos sólo para explicarle la razón por la que no podré ir en octubre. Sin embargo, allá por mayo o sus alrededores, espero estar en condiciones de devorar la comida gratis que usted me ha venido ofreciendo desde hace dos años.

Cariñosamente,
Groucho


 

DE T.S. ELIOT
Octubre 16, 1963
Querido Groucho:

No recuerdo de momento el nombre de Tom Gibbons, pero me parece importante si a usted le sirvió para recordar el mío…

Creo que Stephen Spender sólo mencionó las acuarelas y los óleos y no se refirió a las fotografías… Debo decirle que tengo en mi estudio la fotografía de un conspicuo e importante personaje que de inmediato es identificado por los visitantes y por mis amigos de ambos sexos…

Suyo
Tom


 

DE GROUCHO MARX
Noviembre 1, 1963
Querido Tom:

El nombre de Tom significa muchas cosas. Recuerdo a un famoso actor judío llamado Thomashevsky. Todos los gatos machos se llaman Tom salvo que hayan sido operados. En este caso serán neutrales, cosa imposible después de lo que ha pasado en Saigón y que anula la neutralidad.

Hay una vieja canción infantil que dice: “Tom, Tom, el hijo del gaitero”, etcétera. El tercer presidente de Estados Unidos se llamaba Tom (me refiero, por si ya se le olvidó, a Jefferson). Así que cuando le digo Tom significa que es usted una mezcla de campeón de box de peso completo, de gato callejero y de tercer presidente de Estados Unidos.

Acabo de terminar mi último libro: Memorias de un amante sarnoso. Casi todo es autobiográfico y hay muy poquita ficción. Dudo que perdure a través de los años, pero si usted se encuentra en un estado de ánimo “sexy” la noche en que lo lea puede ser que lo estimule hasta el extremo de no reconocerse a sí mismo y de revivir memorias olvidadas desde hace muchos años.

Existe la posibilidad de que vaya a Nueva York en diciembre.

Lo mejor para usted y para la señora Tom.
Suyo
Groucho


 

DE T.S. ELIOT
Junio 3, 1964
Querido Groucho:

Los periódicos publicaron su fotografía y dijeron que, entre otros motivos, venía usted a Londres para verme. Esto aumentó considerablemente mi prestigio en el barrio, de manera especial en la verdulería de la esquina. Obviamente me he convertido en un hombre importante.

Suyo
Tom


UNA CARTA DE GROUCHO A RUSSELL BAKER
Enero 21, 1965

Estoy triste por la muerte de T.S. Eliot. Mi esposa y yo cenamos en su casa hace varios meses. En esa ocasión me di cuenta de que ya no pertenecía a este mundo. Fue un hombre bueno. Este es el mejor epitafio que puede tener una persona…

Groucho

 

Traducción de las cartas por Stan Hardy

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