To open or not to open?

Alfo José Batista Leyva / InSTEC

 

Desde un tiempo atrás el buzón de mi cuenta de correo electrónico recibe periódicamente solicitudes para publicar en distintas revistas científicas. Como no soy un autor muy prolífico, al principio estas solicitudes reiteradas me sorprendieron.

¿Será que de pronto, por razones para mí desconocidas,  me he vuelto un científico famoso? Luego de luchar contra la vanidad, comencé a encontrar regularidades en  las solicitudes. En todas ellas la frase “is an international open-access and peer-review  journal”  (es una revista  internacional de acceso abierto y revisión por pares) precedía al nombre de la revista en cuestión. En muchos casos se hablaba de una cuota  a pagar por la publicación, la cual podría tener descuentos al ser aceptado el artículo. La regularidad señalada hizo que me informara en más detalle sobre el sistema de publicación Open Access. La esencia de dicho sistema consiste en que el autor paga por la publicación de su artículo en una base de datos que la revista mantiene en línea, y de la cual cualquier investigador interesado puede bajar el artículo sin costo alguno a perpetuidad. Eso hace que los resultados científicos tengan una gran visibilidad, siendo conocidos por la comunidad de investigadores muy rápidamente.  Esta es una excelente idea que favorece particularmente a investigadores que trabajan en instituciones sin recursos para suscribirse a revistas científicas.  La tasa de pago está basada en los costes de edición, y en el pago del sitio de almacenamiento, al igual que el compromiso de mantener el artículo en línea, independientemente de los cambios que tengan los sistemas y formatos del sitio. En general, las revistas que participan en este sistema tienen tasas de pago preferenciales para científicos que trabajan en naciones poco desarrolladas e incluso pueden llegar a ser libres de pago para estos.  Se supone que la revista tiene un sistema de árbitros que, seleccionados por el editor, revisan críticamente el artículo con un estándar de rigor tan alto como en las revistas impresas, en las cuales es el lector (y también muchas veces el autor) el que paga.

open access
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¿Hay algo qué se le puede objetar a este sistema?  El sistema funciona perfectamente, sin embargo hay una ola de señalamientos sobre problemas éticos y técnicos en su aplicación. Han aparecido editoriales que hacen de las ganancias un objetivo per se, lo cual ha contribuido a que la calidad de los materiales publicados sea en algunos casos pobre. Hay un grupo de editoriales que tienen varias revistas cada una, y que han sido acusadas de comportarse como depredadoras: optimizan las ganancias a costa de la calidad.  Eso hace que un artículo que sería seguramente rechazado por un árbitro en un sistema de revisión por pares que funcione correctamente, es aceptado apenas sin señalamientos por algunas (lamentablemente muchas) de estas revistas. No es una mera suposición, ha sido comprobado. La revista Science [1]publicó el resultado de un experimento asombroso: un investigador, llamado John  Bohannon, escribió un artículo lleno de defectos metodológicos e incluso éticos, relativo a una terapia para el cáncer y lo envió bajo nombres supuestos e instituciones científicas y educacionales africanas ficticias a diversas revistas Open Access. Luego de descartar un grupo de revistas que pidieron un pago previo a la revisión del artículo, se envió a un total de 304 revistas. A pesar de que los problemas presentes en el artículo eran más que suficientes para que fuera rechazado, 157 revistas aceptaron el artículo en su forma original o luego de una revisión superficial.  Solo 98 revistas lo rechazaron, mientras que 20 no respondieron a la solicitud y para las otras el proceso de revisión se extendió más allá del tiempo destinado al experimento ideado por el autor. Un velo de duda cubrió  toda la comunidad Open Access.

¿Qué hacer ante la duda? Una opción podría ser no utilizar las revistas del sistema…

¿Qué hacer ante la duda? Una opción podría ser no utilizar las revistas del sistema, sin embargo es difícil sustraerse al atractivo de sus bondades. Además, la prueba demostró que hay revistas afiliadas al Open Access que realizaron correctamente su trabajo. Aún así, al utilizar una revista del sistema se corre un riesgo de publicar en una revista con estándares bajos que, por esta razón, sea poco consultada por los autores de campos afines. La mejor opción parece ser una elección cuidadosa de la revista. Para eso hay sitios web que se han especializado en el estudio de la calidad de las publicaciones Open Access. El Directory of Open Access Journals  (Directorio de Revistas de Acceso Abierto, DOAJ por sus siglas en inglés), es una compilación de revistas confiables editado inicialmente  por Lars Bjørnshauge, un científico de la Lund University en Suecia. A principios del presente año [2] tenía 9 mil 804 revistas analizadas. Curiosamente se detuvo la  aceptación de nuevas propuestas de análisis, pues se revisaron y endurecieron los criterios de aceptación de una revista en su listado (de las revistas que están en su lista de publicaciones confiables y que fueron sometidas al experimento, el 45 % aceptó el artículo de John  Bohannon). A partir del 19 de marzo se abrió nuevamente el proceso de revisión, y ya suman 9 mil 966 revistas, de las cuales 5 mil 827 pueden escrutarse a nivel de artículos.

En el otro extremo del espectro Jeffrey Beall, de la Universidad de Colorado en Denver publica una página web [3] en la que lista revistas que en su consideración son “depredadoras”, dando además un grupo de criterios que permiten determinar cuándo una revista o un editor puede ser catalogado como tal. Aunque Beall ha sido acusado de extremista en la aplicación de sus criterios, la verdad es que de las revistas incluidas en su lista de depredadoras que participaron en el experimento de Science, el 82 % aceptaron el artículo enviado por Bohannon. En el momento en que lo consulté, la lista de Beall incluía 477 editoras catalogadas como depredadoras.

green open access
green open access

Una variante del sistema Open Access que resulta muy atractiva y menos riesgosa  es lo que se conoce como “Green Open Access”  y consiste en depositar el artículo en un repositorio, por ejemplo los arXiv [4]. En estas bases de datos se encuentran preprints (versión del artículo previa a su impresión), o artículos ya revisado por los árbitros que aún no está en su forma definitiva (postprint), o las copias de prueba. En algunos casos, los editores de la revista aceptan que el artículo en su versión final sea publicado de esta forma. Un problema que tiene este sistema es que no hay una revisión crítica de los artículos, así que se puede publicar prácticamente cualquier cosa. Es por esto preferible consultar solo aquellos artículos que hayan sido aprobados por alguna revista seria.

Hay un aspecto adicional a considerar: la evaluación del currículo de un investigador que haya publicado en estas revistas. Y algo similar: cuál es la validez de una referencia bibliográfica que haya sido publicada en ellas. Creo que un aspecto básico es estudiar la calidad del artículo. En algunos casos ocurre que la base de datos no está ni siquiera disponible tiempo después de la publicación del artículo (presumiblemente para ahorrar dinero de pago del sitio).

De las solicitudes reiteradas que recibo para enviar artículos a publicar,  la mayoría provienen de una sola editorial (que se encuentra en la lista de Beall), y me han solicitado artículos relacionados con siete áreas diferentes de la ciencia, desde la Educación Superior, pasando por la Tecnología Agrícola y la Ingeniería en Alimentos, hasta llegar a la Psicología Cognitiva… Quizás no soy tan famoso, después de todo. C2


Referencias

[1] Bohannon, John (2013). “Who’s Afraid of Peer Review?” Science 342 (6154): 60–65. doi:10.1126/science.342.6154.60 El artículo (aunque no la revista) está en acceso libre.

[2] http://www.doaj.org/ Revisado el 25 de agosto de 2014.

[3] http://scholarlyoa.com/publishers/ Bajado el 25 de agosto de 2014.

[4] arXiv.org, se pueden publicar artículos de Física, Matemáticas, Ciencias de la Computación, Biología Cuantitativa, Finanzas Cuantitativas y Estadísticas. Bajado el 25 de agosto de 2014

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