desinfectantes-COVID-19
Foto de: ADragan/Shutterstock

La publicación original se encuentra en ‘C&EN En Español’

Bajo el programa estadounidense de patógenos virales emergentes de la EPA, los fabricantes de productos de desinfección pueden solicitar su aprobación para afirmar que es esperable que el producto pueda eliminar el nuevo coronavirus en base a su habilidad para matar virus similares.

 

La extensión de la infección del coronavirus COVID-19 ha propiciado una oleada de ventas de productos de limpieza y desinfección. Los centros del Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan la limpieza regular de superficies con las que estamos en contacto frecuentemente, además de la higiene de manos exhaustiva, ambas medidas son prácticas estándar para ayudar a la disminución de la expansión de virus y bacterias. Sin embargo, los consumidores pueden sentirse decepcionados si intentan encontrar un producto que prometa acabar específicamente con el SARS-CoV-2, el virus causante del COVID-19.

Aunque existen evidencias de que el nuevo coronavirus es uno de los tipos de virus más sencillos de matar, los científicos aún intentan determinar su naturaleza exacta y cómo de importante es el papel que juega el contagio a través de las superficies en su expansión. Mientras los investigadores se apresuran en estudiar este nuevo patógeno, la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA, por sus siglas inglés) trabaja para hacer llegar al público información sobre desinfectantes que pueden ayudar a ralentizar su expansión. Sin embargo, en las tiendas convencionales no se admitirán esas declaraciones hasta que puedan realizarse más pruebas.

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Comprender cómo se expande y sobrevive un nuevo virus en la naturaleza lleva su tiempo, recursos y muestras del propio virus para la investigación, demasiado para las primeras semanas o meses de un brote. Esta falta de datos genera retos tanto para los que buscan consejos para evitar esta nueva enfermedad, como para los expertos y organizaciones que los ofrecen.

“Todos proporcionan advertencias de las que no estamos completamente seguros, puesto que todavía no disponemos de suficientes datos”, comenta Charles Gerba, microbiólogo de la Universidad de Arizona dedicado al estudio de la expansión de los virus en espacios abiertos.

“Todos proporcionan advertencias de las que no estamos completamente seguros, puesto que todavía no disponemos de suficientes datos”

El 3 de marzo, la EPA publicó una lista de productos antimicrobianos para utilizar frente al SARS-CoV-2, bajo un programa de patógenos víricos emergentes desarrollado para este tipo de circunstancia (la EPA regula productos antimicrobianos como los pesticidas). Bajo este programa, que fue introducido en 2016 y activado por vez primera en enero, los fabricantes de desinfectantes pueden solicitar su aprobación para afirmar que un producto es eficaz para matar un virus en particular, basado en su habilidad para acabar con virus similares. Una vez que se ha identificado un brote, y la identidad del virus se confirma por la CDC, los productos aprobados tienen permiso temporalmente para informar acerca del uso de dicho producto contra el patógeno emergente. Esta información aparece en un formato estándar del tipo: [Nombre del producto] ha demostrado su eficacia contra virus similares al SARS-CoV-2 en superficies duras no porosas. Por lo tanto, [nombre del producto] puede ser utilizado frente al SARS-CoV-2 según las instrucciones de uso.

Según la EPA, estas afirmaciones tienen la intención de “informar al público sobre la utilidad de estos productos contra los patógenos emergentes con la mayor rapidez posible”. El programa de patógenos emergentes evita el largo proceso de revisión requerido típicamente para certificar la eficacia de un desinfectante, que requiere el establecimiento de protocolos estandarizados y evaluar con dicho virus o con un sustituto aprobado por la EPA. En este momento, un representante de la EPA declara que ninguna compañía ha enviado datos demostrando su eficacia frente al nuevo coronavirus o similares.

La rapidez es esencial, porque las superficies como pomos de puertas, encimeras y equipos electrónicos, pueden transmitir enfermedades víricas y bacterianas. De acuerdo con la CDC, se cree que el SARS-CoV-2 se extiende sobre todo de persona a persona por vía aérea a través de partículas respiratorias. Pero quizá sea posible que el virus se extienda también a través de las superficies. Los científicos saben que hay virus respiratorios similares que se expelen al aire mediante la tos, la respiración o hablando, permaneciendo en las superficies en estado activo durante días, protegidos mediante una capa de moco. Aunque los científicos aún no están seguros de cuánto tiempo puede permanecer vivo el nuevo coronavirus en una superficie, un estudio llevado a cabo en un hospital encontró que los coronavirus similares pueden persistir en superficies duras como cristal, metal o plástico, hasta 9 días (Journal of Hospital Infection 2020, DOI: 10.1016/j.jhin.2020.01.022). Otro estudio recientemente publicado en medRxiv, que aún no ha sido revisado, encontró que el SARS-CoV-2 permanece estable en plástico y acero inoxidable durante 2-3 días (MedRxiv 2020, DOI: 10.1101/2020.03.09.20033217). Los autores también han publicado estos datos en una carta en New England Journal of Medicine (2020, DOI: 10.1056/NEJMc2004973).

Durante ese tiempo, el virus puede extenderse potencialmente a cualquiera que toque la superficie, así como a cualquier otra cosa que estas personas toquen después. La gente tiende a subestimar la rapidez con la que un virus puede extenderse por un edificio, más aún al tocar las superficies, apunta Gerba.

Gerba subraya que los avances tecnológicos como aviones, enormes estadios deportivos y la proliferación de kioscos de autoservicio, han contribuidos a la rápida expansión de enfermedades más fácilmente. Los dispositivos móviles como los smartphones pueden recoger los gérmenes de manos contaminadas y luego pasarlos y extenderlos a otro lugar.

Los virus envueltos como el SARS-CoV-2, que dependen de un recubrimiento lipídico protector, son el tipo de virus más sencillo de desactivar. En contraste con muchos virus gastrointestinales como el norovirus, que tiene una dura coraza proteica llamada cápside, los virus con esta envoltura lipídica son relativamente vulnerables.

“Es mucho más sensible. Es un recubrimiento protector muy flojo”, dice el virólogo Seema Lakdawala de la Universidad de Pittsburgh.

Hay algunas maneras de romper este recubrimiento tan débil. Los productos con base alcohólica desintegran los lípidos protectores. Los desinfectantes del tipo amonio cuaternario, de uso común en las industrias del cuidado de la salud y alimentaria, atacan las estructuras proteicas y lipídicas, bloqueando las formas de infección más típicas del patógeno. La lejía y otros oxidantes potentes rompen los componentes esenciales del virus rápidamente.

Los productos con base alcohólica desintegran los lípidos protectores.

La lista de desinfectantes de la EPA presuntamente eficaces frente al SARS-CoV-2 contiene varias docenas de productos antimicrobianos incluyendo aerosoles de uso inmediato, concentrados y toallitas. Cada uno ha demostrado su efectividad frente al menos un virus sin envoltura grande o pequeño, que se consideran más difíciles de matar que las variantes envueltas. Y esta lista tiene posibilidades de crecer; el 9 de marzo, la EPA anunció que había solicitudes frente a los patógenos que cumplían algunos de los requerimientos.

No es probable que los consumidores vean esto en la etiqueta de los productos en un futuro cercano. El programa de patógenos virales emergentes de la EPA limita los lugares en los que los productores de desinfectantes puedan publicar dichas afirmaciones en lugares como páginas web, las líneas de ayuda y redes sociales. Al responder a los comentarios públicos en una etapa temprana del programa, la agencia explicó que esta medida permite eliminar dichas afirmaciones rápidamente si es necesario. Los fabricantes de estos productos también pueden incluir estas afirmaciones en bibliografía técnica distribuida a facilidades del cuidado de la salud, donde es previsible que sean capaces de poner estas afirmaciones en contexto.

La Compañía Clorox, con varios productos en la lista de la EPA, nombra tres en su web para la limpieza frente al coronavirus junto a la siguiente frase: “Según la política de patógenos emergentes de la EPA, estos productos pueden ser utilizados frente al SARS-CoV-2 al ser usados como se indica”. El gigante de productos de limpieza ha compartido información sobre la eficacia de dichos productos desde finales de enero, cuando la EPA activó su programa de patógenos virales emergentes, según un representante de Clorox. La práctica estándar de la compañía es buscar la pre-aprobación del programa al registrar nuevos productos.

Por supuesto, para que estos productos sean eficaces, deberían usarse de acuerdo a las instrucciones. El tiempo de contacto recomendado para los desinfectantes varía entre 30s hasta 10 min. Retirarlos demasiado pronto puede limpiar la superficie sin desinfectarla, dice Brian Sansoni del Instituto de Limpieza Americano, un grupo comercial de la industria de los productos de limpieza.

“Cada producto desinfectante, ya sea en spray o en toallitas, por ejemplo, se formula de forma distinta”, dice Sansoni. Los diferentes productos requieren diferentes cantidades de tiempo para matar de forma efectiva a un germen o virus particular.

La limpieza de dispositivos electrónicos como smartphones puede ser especialmente difícil, ya que puede afectar componentes o recubrimientos sensibles.

“No usar lejía”, dice una guía de limpieza para los productos de Apple recientemente publicada. La compañía tecnológica dice que es seguro limpiar los teclados y pantallas con un paño empapado en alcohol isopropílico al 70%, o con toallitas desinfectantes de la marca Clorox.

Gerba recomienda las toallitas desinfectantes para limpiar otras superficies también. Con los productos en los que se aplica un aerosol y se limpia con un paño, se tiende a eliminar el producto antes de que pueda actuar. Pero en otros estudios llevados a cabo en los hogares de los consumidores, éstos suelen dejar que la superficie se seque al aire después de pasar la toallita, por lo que los compuestos desinfectantes tienen tiempo de actuar.

“Las toallitas desinfectantes ganan por goleada”, dice. C2

Traducido al español por Irene Maluenda Borderas para C&EN. La versión original (en inglés) de este artículo está disponible aquí.

“Este artículo se reproduce con el permiso de Chemical & Engineering News (© American Chemical Society). El artículo se publicó por primera vez el 243de marzo del 2020 en el Volúmen 98, Número 11.”

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