Pensando en Platón

 

Y la oscuridad se espesa en su pliegue más grueso. Nadie puede imitar muchas cosas tan bien, preferible imitar una sola. La inclinación, suave, y el ligero chapoteo de los pies en el agua permiten empujar hacia adelante, la cortina se desliza hacia arriba. El teatro real de las circunstancias reclama una poética. Convertir el ultraje de los años. Cuánto hemos consumido de futuro. Día tras día la gramática se repliega. Mas fe en las palabras, podemos entendernos. Ellas esperan el tren progresivo de la mente, observando y siendo vida. Pulir la médula, pulir, hasta que no quede polvo. A veces escribir con misterio para salir de la nada. Ritmo brotado necesario. Hay lugares que están más llenos de esperas. Se intensifica el camino. Donde se va y donde no se va. No un paso en falso con Neruda, Huidobro, Vallejos, Borges. No es la mano la que escribe, es la mirada. Sus miradas. Sus éticas. La historia camina, mientras se duerme. Solo los fantasmas creen a medias, sueñan en sus cavernas. Recoger los verbos doblados y la mudez inexplicable de la memoria. Todo lo intolerable cae de la escena.


 

¿ Puedes?  con el aroma de Wittgenstein

 

desde las imágenes habitas un mundo, tu mundo real, lo perforas incesantemente, lo detienes,

atas su ropaje por las mangas y

estirándolas sin una cuerda entre dos árboles,

entonces la forma de una línea
al borde del párpado
con un
mineral de cuarzo

poblando la presencia con presencia, la cobijas, no hay colapso, eliges,

fusión en las manos, una a una,

como lo hacen tantos con sus iris marrones,

y en un fondo turbio (agrieta el aire),  arrugas su misterio,

parte por su camino siempre equivocado, entonces,

la corriente de una joven extasiada,

remolinos salpicando, ondas en el campo,

 

y todo,

mientras subes las escaleras.

En algún lugar debajo de ti,

una mano corta  un fragmento de vidrio ¿bueno /malo?

Vibran tus palabras, nada fuera

 

A tu escalón frío lo salvas del invierno,

alejas una niebla baja,

cayendo hacia atrás, suspendida,

 

la haces girar hacia el oeste de tu ojo.

 

Una perturbación repentina, el rostro aguas arriba,

la cicatriz en tu mejilla arde. C2

Sobre el autor

Investigador y escritor. Ha publicado diversos artículos científicos en revista con referato en Chile, Argentina, Perú, Colombia, México, Nicaragua, España; y poemas en la Revista Nagari, Signum Nous (Estados Unidos) Revista Cultural C (México), Revista Ariadna (España), entre otras y diversos sitios en la Web.

POR:

escalante.gomez@gmail.com

Investigador y escritor. Ha publicado diversos artículos científicos en revista con referato en Chile, Argentina, Perú, Colombia, México, Nicaragua, España; y poemas en la Revista...

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