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El mundo globalizado se caracteriza por la intensa movilidad de los seres humanos y el constante intercambio de diversos productos agrícolas, tecnológicos, científicos y culturales entre países. La globalización incide y permea el funcionamiento de las sociedades en diferentes ámbitos (económico, político, salud, ambiental, educación, entre otros) y demanda una reflexión constante sobre cómo atender y fomentar el desarrollo individual y colectivo en la formación intelectual, política y moral de los ciudadanos.

La pandemia del Covid-19 que afrontamos hoy, muestra la rapidez y facilidad del contagio global y exhibe las diferentes maneras y estrategias que cada país establece para su control y posible erradicación. Países asiáticos como China y Corea vigilan y controlan el comportamiento de sus ciudadanos a través de tecnologías digitales (inteligencia artificial y Big Data) y las utilizan en la toma de decisiones de sus especialistas como virólogos y epidemiólogos. China desarrolló una app que detecta si un individuo está cerca de una persona infectada con el virus y así evitar el contacto y posible contagio. La aplicación se alimenta con los datos que las empresas digitales le comparten de manera obligatoria al gobierno. En otras naciones los proveedores de servicios digitales no están obligados a compartir los datos y la huella que dejan los usuarios al usar las tecnologías y por lo tanto esa información no se puede utilizar.

¿Es posible prevenir este tipo de pandemias?

En la actualidad existen las herramientas como el Big Data donde se registra información directa sobre el comportamiento de los individuos en el mundo. Nuestra interacción con las herramientas genera información sobre qué hacemos, qué leemos, qué compramos, etcétera. En muchos casos, esos datos son usados después en campañas de publicidad para ofrecer sus productos de acuerdo con los intereses y gustos individuales.

La información que generamos con el uso de herramienta digitales también puede incluir datos sobre hábitos alimenticios, historial médico, rutinas de ejercicio, consultas en internet, y ser de gran utilidad para caracterizar los patrones de salud de los individuos. Desafortunadamente el modelo de salud, en general reactivo, se ha inclinado más por atender la cura de las enfermedades y no por las formas de prevención de éstas. En el camino de la prevención, los datos y rastros que cada individuo acumula en su quehacer cotidiano pueden ser de utilidad en el diseño de un plan de salud y atención de los individuos. Por supuesto, el resguardo y control de la información son temas sensibles y deben ser regulados por instancias respaldadas directamente por la sociedad y que protejan la identidad de cada individuo, con todo lo que esa identidad signifique en un mundo interconectado. Además, un modelo preventivo incorpora información relacionada con la producción de alimentos, su origen y la calidad del medio ambiente.

La pandemia está cambiando las formas de actuar y vivir de los individuos.

Los estudiantes de todos los niveles de pronto cambian la rutina del modelo presencial a involucrarse en actividades en línea. El uso intenso de tecnologías digitales en el ámbito social no necesariamente garantiza un uso eficiente de las herramientas en las prácticas de enseñanza. Esa acción emergente de transmitir clases por medio de aplicaciones, asignar tareas, revisar proyectos, y evaluar a los estudiantes, exhibe y constata que en general, las instituciones no estaban preparadas para esta tarea. Es claro que en un ambiente presencial convergen una serie de factores como las preguntas directas, la gestualidad de los maestros y alumnos, los cambios y ajustes que ocurren durante la clase, las discusiones grupales y aportaciones individuales y todos estos elementos en su conjunto definen el rumbo de la clase.

Las plataformas en línea, en general, incluyen videos cortos de no más de tres minutos para explicar conceptos e involucran actividades donde los estudiantes mismos monitorean y evalúan su propio aprendizaje. Es decir, los modelos en línea que promueven y guían el aprendizaje de los estudiantes se caracterizan por ser flexibles y se ajustan a los intereses y ritmos de los propios estudiantes.

En resumen, el reto de promover un modelo en línea de aprendizaje es una tarea y proyecto interesante que las instituciones tienen que afrontar de manera sustentada y robusta. En este camino, se vislumbra un modelo que transite del control total que ahora muestra el maestro en la enseñanza hacia la puesta en marcha de actividades que permitan a los estudiantes mismos monitorear y valorar sus propios aprendizajes. En un ambiente digital se construye una comunidad de estudio donde el mismo estudiante comparte, controla, defiende y aplica lo que aprende. C2

Sobre el autor

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 3. Investigador en

Le interesa analizar el uso de tecnologías digitales en la resolución de problemas matemáticos y promueve la discusión y divulgación de desarrollos de la ciencia y tecnología.

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Le interesa analizar el uso de tecnologías digitales en la resolución de problemas matemáticos y promueve la discusión y divulgación de desarrollos de la ciencia y tecnología.

2 Comentarios

  1. El distanciamiento social físico que esta pandemia causada nos ha dado tiempo para reflexionar sobre ella. El virus es producto de la selección natural, este en particular se alojó en el vector y víctima que le han permitido difundirse por todo el mundo. Un ejemplo de libro de texto para el Gen Egoísta de Richard Dawkins.
    Tenemos el reto social, que debería ser discutido ampliamente, de cómo compartir los datos y para qué. También podríamos considerar la ventana de tiempo de análisis de datos.
    No podemos parar la evolución del virus con datos y su análisis. Si podemos entender su evolución y funcionamiento y cómo regular su propagación.

      • Manuel -

      • 14 abril, 2020 - 17:17 pm

      Horacio, quizá las preguntas serían ¿por qué surge este tipo de virus? y ¿se puede prevenir su surgimiento? Las variables sobre cómo nos comportamos, qué hacemos, cómo nos alimentamos, cómo se producen los alimentos, cómo interactuamos con la naturaleza, etc. son elementos importantes para contextualizar lo que estamos viviendo hoy. Eso puede explicar el surgimiento y la evolución del virus, y sin duda, este confinamiento debe contribuir a imaginarnos los escenarios que ahora siguen después de librar la pandemia, Es evidente que lo que viene será distinto.

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