Los bonobos

Hiram Torres Rojo
A*  Texto derivado de un ensayo de Jorge Luis Borges. Obras completas (1974) Buenos Aires Emecé 1989-1996 4 Vols.

 

Al nombre científico del bonobo, pan paniscus, agregamos una aproximación etimológica, que como todo acercamiento tiene sus riesgos: bono, de bueno, del latín bonus, bondadoso, amable, bueno y obo de opi, del indoeuropeopeo, cerca.

Tenemos así que bonobo significaría cerca del bueno. Y esto sin duda es excelente, salvo para los bonobos, que tal vez opinen lo contrario, según se desprende de las conclusiones de un artículo sin firma publicado en la Wikipedia. En éste, se mencionan taxonomía, características físicas, sicológicas, sexualidad, comportamiento social, semejanzas con los humanos, hábitat y conservación y amenazas.

El también llamado chimpancé pigmeo por los doctores Shorty Slim y Thinny Thin que apenas levantan cinco pies del suelo, opinaron que como el 98% de su ADN (de los chimpancés) es idéntico al del Homo Sapiens, están más emparentados con los humanos que con los gorilas, en franca extinción debido al término de las dictaduras sudamericanas y medio orientales; por lo tanto, la comunidad científica reclasificó la taxonomía del bonobo cambiando su nombre de familia Pongidae a Hominidae que incluye a los humanos. A todos.

Esto provocó serias divisiones entre los científicos, pues con tales argumentos, opinaron, se llevaría a reclasificar también al humano como homo paniscus o pan sapiens.

El bonobo es capaz de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad.
El bonobo es capaz de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad.

Frans de Waal, psiquiatra lacaniano, sostiene la tesis que el bonobo es capaz de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad, lo que él mismo pudo comprobar, no sólo en su estudio, sino por su abierta relación con ellos. Afirmó que si los humanos tuviéramos algunas de las características de estos simpáticos animalitos, no estarían amenazados en su hábitat y la especie humana no se vería sumida en la decadencia que actualmente se encuentra y al borde de la extinción. Lamentablemente el autor de esta teoría no profundizó en la espiritualidad ni en los valores éticos de los bonobos, pues con seguridad su conclusión hubiera sido en el sentido de que los sapiens volveríamos a andar en cuatro patas o por lo menos regresaríamos a la edad media. Abundó en que los bonobos sólo han desarrollado uno de los impulsos primarios vitales, proclamados por Freud, el de Eros, pues del segundo, Tanatos, no se ha encontrado prueba de lo contrario, como edificaciones o sitios naturales que semejen templos, oratorios o monasterios, por lo que concluye que los bonobos no llevan dentro el sentimiento de miedo al más allá, y el miedo tampoco va más allá de su territorio.

El sexo en los bonobos no sólo es moneda de cambio, sino juega un verdadero papel en la sustitución de instituciones…

El doctor de Waal afirma que a diferencia del chimpancé común, al bonobo le preocupa más el contacto sexual dentro de su grupo que las confrontaciones hostiles con extraños. El sexo en los bonobos no sólo es moneda de cambio, sino juega un verdadero papel en la sustitución de instituciones, incluso judiciales, ya que es puesto en práctica como método de resolución de conflictos y como medio de reconciliación tras los mismos. La ONU se ha mostrado interesada en este aspecto de la sexualidad bonoba, por razones obvias. Los marines camuflados como Cascos Azules se manifestaron enérgicamente contra ello e incluso amenazaron con retirarse de los lugares donde existen conflictos armados, es decir, más de medio mundo. El Consejo de Seguridad expresó con firmeza que vetaría cualquier resolución que incluyera ese tema en su agenda.

Waal también afirmó que si en la antigüedad la especie sapiens hubiese puesto por delante más lo erectus que lo homo, si bien no existiría la mitología maravillosa que legaron los griegos, también la historia sufriría un cambio radical, pues los conflictos se hubieran resuelto con la que llamó bonopax, aunque los conatos de violencia entre naciones, seguramente se multiplicarían, pues no sería extraño que las provocaciones llegaran al extremo, con tal de buscar la reconciliación al estilo bonobo.

El reputado arqueólogo Fransex Oboe jura que su reciente descubrimiento, en la intrincada selva congoleña, consistente en unas tablillas de cerámica labrada que él ha denominado como Obosutra, revolucionará, de aplicarse en el género humano, las por lo menos siete variedades de práctica sexual entre sexo femenino y masculino que existen en la sociedad moderna reduciéndolas a solo una: sexo. Sólo eso. Entre dos (o más) seres vivientes. Mostró una serie de fotografías de pinturas que él mismo calificó como pornobográficas y anunció que en una conferencia de prensa próxima les dará el nombre de Códice Fransex.

Las hembras bonobas, al tener un tamaño menor que el de los machos pero un estatus social mucho mayor, impactan en una creación artística incipiente

Volviendo a los doctores Slim y Thin; ellos opinaron que las hembras bonobas, al tener un tamaño menor que el de los machos pero un estatus social mucho mayor, impactan en una creación artística incipiente, con figuras antrobonóficas predominantemente del sexo femenino.

Dos bonobos, Kanzi y Panbanisha, han aprendido 500 palabras de un idioma compuesto por lexigramas mediante los cuales pueden comunicarse con los humanos gracias a un teclado especial. Este hecho, afirman los doctores, lo plagió Steven Spielberg para su célebre cinta Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, pero lo mantuvo celosamente en secreto. Los dos afortunados parientes del Homo ya han recibido ofertas de una editorial para escribir su historia y de la Universidad de Sexitong los han invitado para impartir un diplomado sobre sexualidad. Sin embargo, un experto lingüista quien pidió omitir su nombre, opinó que aunque contaran con orden de aprehensión, quinientas palabras sólo alcanzarían a los bonobos para obtener cuando mucho la presidencia de México o una curul o escaño en las cámaras de diputados o senadores.

Y hablando de México, un pesimista, de los que nunca faltan, se preguntaba, con lágrimas en la punta de los ojos, si vale la expresión, y su botella de tequila en la mano, que de hacer una transportación drástica a los humanos de la sexualidad bonoba, qué sería del mundo sin celos, sin infidelidades; se acabarían las canciones de José Alfredo Jiménez y Paquita la del Barrio, los mariachis, la nota roja se reduciría a casi nada y la discriminación disminuiría sensiblemente. No habría temas para telenovelas, la mayoría de sicólogos, siquiatras, terapeutas apenas tendrían materia de trabajo. Y prefirió no continuar pues la comparación con el Apocalipsis lo asustó tanto, que volvió a refugiarse en la cantina.

—Hay que conservar a los bonobos, sí, pero en una reserva donde no llegue su nociva influencia— dijo antes de cerrar, trastabillando, la puerta del antro denominado El Arcoiris. C2

Sobre el autor

Poeta, dramaturgo y guionista. Cursó estudios de Administración de Empresas (UNITEC), Lengua y Letras Hispánicas (UNAM) y Creación Literaria (UACM) Autor, entre otras obras teatrales, de Guillén de Lampart, representada en México, Estados Unidos y Canadá y traducida al inglés; Escribe que soy Palestino, presentada en México y en árabe en territorios ocupados de Palestina. Ha publicado sus obras poéticas Habrá que Esperar la Lluvia, y Cosecha de Hambre. Es colaborador de Arcano Radio.com en el área de cultura, sección para la que vocaliza, edita y produce una cápsula de 15 minutos semanalmente y guionista de la Secretaría de Cultura para Código DF.

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