Lutecium, inicialmente así llamado por su descubridor oficial en 1907, luego lutetium, por corrección gramatical latina. Un bello nombre, apropiado para un elemento químico de color blanco-plateado, luminoso, como Paris, la ciudad que ostentó ese nombre en la antigüedad. Hasta  muy entrada la década de los 50 del siglo pasado; también fue llamado cassiopeium y después cassiopium, principalmente por las escuelas química y mineralográfica germanas.

Como a veces ocurre con los descubrimientos científicos, y más frecuentemente sucedía en las épocas en que la comunicación científica no era tan rápida como actualmente lo es, el descubrimiento del lutetium (lutecio en castellano), se lo atribuyeron simultáneamente tres científicos, trabajando en lugares muy distantes: el mineralógrafo e inventor austriaco Carl Auer von Welsbach, mejor conocido como Carl Auer (1858-1929), muy reconocido por su trabajo en temas relacionados con tierras raras y su contribución en el desarrollo del sistema de iluminación de las ciudades europeas basado en combustión de gas mantle-incandecente, así como varios inventos más de gran utilidad y relevancia; el joven químico estadunidense Charles James (1880–1928), de origen y formación académica británicos, quien sería director del departamento de química de New Hampshire College of Agriculture and the Mechanic Arts (hoy University of New Hampshire), con gran reconocimiento por su trabajo de separación de tierras raras por precipitación fraccional y cristalización (en 1999 la American Chemical Society declaró  National Historic Chemical Landmark al trabajo de James); y el tercero el químico francés Georges Urbain (1872–1938), prestigiado e influyente profesor de la Sorbona, quién a la postre fue miembro del “Premier Conseil de Chimie” del “Institut International de Chimie-Solvay” en 1922, organización predecesora de la International Union of Pure and Applied Chemistry (IUPAC).

Georges Urbain

Estos tres destacados personajes, principalmente el estadunidense y el francés, se declaraban descubridores legítimos del nuevo elemento químico y acusaban a los otros de haber desarrollado sus investigaciones influenciados o basados en los reportes científicos que ellos previamente habían publicado. En los tres casos, el hallazgo del nuevo elemento llegó al estudiar impurezas en el elemento Iterbio (Ytterbia). Después de un siglo se tiene la certeza de que las investigaciones se realizaron de manera independiente y de que sin que mediara plagio o conflicto ético alguno, se llevaron a cabo los tres descubrimientos.

Después del litigio internacional se concluyó que la primicia en cuanto a la publicación del descubrimiento correspondió al científico francés Georges Urbain, por tanto, a él correspondió el honor de nombrar al nuevo elemento. De ahí el por qué, aflorando el nacionalismo de Urbain, surgió la propuesta de: llamarlo lutecio: obviamente por Lutètia, nombre Romano de París. También se entiende por esto mismo que en la región de influencia germana se conservara por algunas décadas el nombre propuesto por el austriaco Carl Auer von Welsbach: Cassiopeium que derivó en Cassiopium.

El lutecio es un metal muy difícil de aislar en estado puro y es relativamente escaso en el planeta, aunque es más abundante que algunos metales preciosos como la plata y el oro. Las pocas aplicaciones que tenía hasta hace pocos años y la limitada producción lo hacían (comparativamente hablando), un metal sumamente caro. Durante largo tiempo el mercado mundial del lutecio estuvo prácticamente dominado por una sola compañia, la de Tim Warstall asociada al comercio del escandio, del cual él poseía mas del 60% de las existencias y el mercado mundiales.

Lutecio. Foto de: Alchemist-hp (www.pse-mendelejew.de)

 

El átomo de lutecio tiene 71 protones y la configuración electrónica [Xe]4f145d16s2. Es el último elemento de la serie de los lantánidos o tierras raras. Su masa atómica es de 174.97 g/mol. Su densidad es aproximadamente diez veces la del agua, es decir, si se tienen volúmenes del mismo tamaño de agua y de lutecio, el peso de este último será diez veces mayor.

Algunas de las propiedades físicas del lutecio aparecen en la siguiente tabla:

El lutecio se encuentra en la naturaleza como el isótopo estable 175Lu (con el 97.4 % de abundancia). El radio-isótopo de mayor duración es el 176Lu, con una vida media de 3.78 × 1010 años, además, han sido preparados  artificialmente y caracterizados otros 32 radio-isótopos. El de menor vida media, 23.1 minutos, es el 178Lu. Los isótopos de mayor vida media se usan como datadores, por ejemplo de meteoritos, y los de menor vida media como proveedores de partículas para emisión de positrones en Tomografías por Emisión de Positrones, herramienta de importancia fundamental en oncología.

Las industrias productoras de petróleo, por la naturaleza propia de sus procesos, son las que mayormente contribuyen a la polución con lutecio. Algunas sales de lutecio se usan en la fabricación de componentes electrónicos y por tanto pueden ser encontradas en equipos tales como televisores en color y lámparas fluorescentes. Entonces pueden entrar en el medio ambiente cuando se desechan inapropiadamente los equipos electrodomésticos. El lutecio se acumulará así gradualmente en los suelos y en el agua de los mantos freáticos, lo que eventualmente redundará en un incremento en la concentración de sales de lutecio en humanos y animales. También es frecuente el uso de sales de lutecio para producir catalizadores y pulidores de vidrio de gran calidad.

En general, las sales de lutecio no solubles en agua no tienen efectos tóxicos, pero las solubles en agua son peligrosas. Al estar expuestos los humanos a ellas por periodos prolongados, por ejemplo en el ambiente de trabajo, las humedades generarán vapores que pueden ser inhalados con el aire. Se sabe que esto puede provocar embolias pulmonares y ser nocivas para la función hepática. Genéricamente, la presencia de estas sales provoca daños en las membranas celulares, alterando por tanto todas las funciones de las células. C2

Sobre el autor

Es investigador titular C del Instituto de Física de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sus líneas de investigación abordan la Física Estadística de sistemas complejos. Ha sido investigador visitante durante años sabáticos en el Ames Laboratory of the Energy Department en EEUU, en el Department of Physics and Astronomy of the Iowa State University y en el Departament de Física Fonamental de la Universitat de Barcelona. Es nivel III del SNI.

POR:

Es investigador titular C del Instituto de Física de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sus líneas de investigación abordan la Física Estadística de sistemas complejos. Ha...

Deja un Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *