Una imitación de un producto alimenticio (FIP por sus siglas en inglés “Food Imitating Product”) exhibe atributos de productos alimenticios con el fin de enriquecer la experiencia de consumo. Ejemplo de ellos son los limpiadores domésticos y los productos de cuidado personal. En muchas partes del mundo se ha encontrado que cierto número de intoxicaciones y suicidios no intencionales  están relacionados con el consumo de estos productos. Para entender por qué un FIP puede ser una amenaza, Frederic Basso et al. realizaron  un análisis cualitativo sobre los casos donde  los productos de limpieza y de cuidado personal están relacionados con las llamadas de teléfono a un centro de control de envenenamiento. Además, ellos realizaron  experimentos donde obtuvieron neuroimágenes que revelaron cuáles zonas del cerebro de un consumidor son activadas al mostrarle algún producto. Encontraron que cualquier adulto sano puede relacionar involuntariamente un producto no comestible como algo comestible si el paquete del producto peligroso es parecido al de un alimento. Esto es debido a que el procesamiento visual de las FIP lleva a deducciones en el área cortical del gusto, engañando así al consumidor.  Los autores sugieren que su metodología es útil para regular cuáles nuevos productos pueden ser comercializados sin confundir al consumidor. C2

 

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0100368

Sobre el autor

Cinvestav Unidad Monterrey

Físico, doctorado en la BUAP, con intereses en materia granulada y biofluidos. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.

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