El sueño más anhelado para un deportista que participa en los Juegos Olímpicos es llegar triunfante al protocolo de entrega de medallas. Se ilusiona con postrarse en el pódium, recibir las flores, ver la bandera de su país y escuchar su himno; y por supuesto, recibir la tan codiciada medalla de oro. En la disminución de tal fantasía, los acreedores al segundo y tercer puesto, embriagados de admiración por el ganador, besan sus medallas de plata y bronce mientras vitorean al vencedor.

Cuando por televisión vi que en tierras españolas el británico Linford Christie, a sus 32 años, ganó la carrera de 100 metros planos, me formulé una pregunta ingenua que, en mi niñez de ese lejano 1992, me hacía sentido:

¿Será acaso que la distinción entre preseas se basa en su valor económico?

¿Será acaso que la distinción entre preseas se basa en su valor económico?

En primera instancia uno podría pensar que sí, y que, de hecho, esta distinción se extiende incluso a tradiciones de celebración, como los aniversarios de boda que se remontan a la época romana. En ellos las bodas de bronce, plata y oro representan el aniversario de 8, 25 y 50 años de casados, respectivamente.  En esta tradición queda claro que “conseguir el oro” sigue teniendo más mérito.

Nada más alejado a la realidad en mi razonamiento como infante. El valor económico de un metal no tiene que ver con la distinción que se le otorga a un galardonado.

Primero, resulta que la designación de las preseas olímpicas se basa no en el valor económico sino en principios históricos. Los tres metales (oro, plata y bronce) representan las tres primeras edades del hombre de la mitología clásica griega: La edad dorada que corresponde al tiempo de los dioses, la de plata que es la juventud, y finalmente, la de bronce es la época de héroes y guerra.  Segundo, el material asignado a cada aniversario de bodas se relaciona con su dureza, simbolizando la fuerza de la unión. Así, las celebraciones van desde los materiales más débiles en los primeros años de matrimonio, hasta los más fuertes, cuando el matrimonio está consolidado. Finalmente, si el valor económico de los metales fuera el parámetro relevante para otorgar distinciones, entonces, el máximo galardón no debería ser de oro, pero tampoco de platino (que dicho sea de paso es más caro que el oro), más bien, la máxima distinción debería de ser de rodio, que es el metal más caro del planeta.

¿Qué es ese extraño material?, ¿por qué es tan caro?, ¿será que también está presente en los mejores eventos, como su contrincante el oro?

¿Será que el rodio también está presente en los mejores eventos, como su contrincante el oro?

Recordemos que la forma más simple de simbolizar a un átomo es pensar en un sistema solar: el sol representa un caldo de neutrones y protones, mientras que los planetas son los electrones. Una diferencia significativa entre un sistema solar y la representación simplista de un átomo es que en las “órbitas” de los átomos (capas de electrones) puede haber un número mayor de electrones: 2, 8, 18, 32, 50, 72, y 98 por cada capa. Por otra parte, un orbital es una zona del espacio donde hay una probabilidad mayor del 90% de encontrar a un electrón. El número de protones, neutrones y electrones, así como la distribución de estos últimos, son responsables de las propiedades físicas de los materiales. Con esto en mente, podemos argumentar que, desde un punto de vista químico, el rodio es un metal de transición, y un miembro del grupo del platino. Esto significa que una de sus principales características es que su orbital D (una forma especial de distribución electrónica) está parcialmente lleno de electrones. De hecho, en la Tabla Periódica lo podemos encontrar en la parte central, justo en el bloque D. El nombre de “transición” proviene de un proceso cuántico muy interesante: el rodio tiene la capacidad de extraer electrones de capas internas y colocarlos en su última capa hasta llenarla, mientras que los lugares disponibles de la capa donde los extrajo se llenan con otros electrones de otra capa. Este proceso atiborrado de “transiciones electrónicas” se repite cuantas veces sea necesario. Además, sólo tiene un isótopo natural, es decir, puede tener un gemelo casi igualito, pero con un diferente número de neutrones, lo que le confiere diferentes propiedades físicas.

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El rodio es un metal muy escaso, tiene poca presencia en la corteza terrestre. Se estima que, por cada 10 000 000 000 granitos de material, hay sólo 2 de rodio. Para darnos una idea de este número, la vía láctea tiene 100 000 000 000 millones de estrellas, y de entre todas ellas, está nuestro Sol. No existe en el planeta una mina de rodio. Su extracción es compleja y se realiza en minas de platino y níquel porque se encuentra unido a otros metales. Además, existen muy pocos minerales que contienen rodio.

Estéticamente, el rodio es un metal plateado y duradero que tiene una alta reflectancia. Es un metal noble, lo que significa que es resistente a la corrosión y a la oxidación en el aire húmedo. La mayoría de los ácidos no le afectan, es insoluble en ácido nítrico, y se disuelve ligeramente en agua regia. Además, comparado con el platino es un metal cuyo punto de fusión es más alto y de menor densidad. Sin embargo, como el rodio no es un metal neutro (como el oro o la plata) por si solo podría ser tóxico a menos que se trabaje de una forma muy profesional. Así que otro punto de orgullo para los poseedores de alguna pieza con rodio es el trabajo fino con el que se elaboró su joya.

Un baño de rodio consiste en sumergir una pieza (de oro o plata) en una solución química con varios gramos de rodio.

Debido a sus propiedades, el rodio es considerado un excelente metal para recubrir joyas finas o decoraciones de plata, oro blanco y platino. Un baño de rodio consiste en sumergir una pieza (de oro o plata) en una solución química con varios gramos de rodio. Después, mediante un proceso electrolítico, el rodio, que inicialmente está en la solución, se adhiere a la superficie de la pieza creando una capa cuyo espesor es de varias micras. Esta capa fina de rodio creada de esta forma es inofensiva para la salud de las personas. Los joyeros que realizan tal proceso presumen que sus piezas tendrán una eterna belleza. Ciertamente no argumentan falacias: el rodio hará que las joyas sigan siendo brillantes y limpias durante mucho más tiempo. Además, el rodio les provee una mayor protección contra el desgaste y la corrosión por ataque químico.

Curiosamente, el alto punto de fusión y la poca maleabilidad del rodio hacen que sea muy difícil fabricar joyas de rodio sólidas. Por esta razón y por su alto precio, las joyas solidas de rodio puro son muy escasas.

El principal uso del rodio es en la fabricación de convertidores catalíticos para automóviles.

 

El rodio también se utiliza en la industria para endurecer e incrementar la resistencia a la corrosión del platino y el paladio. Además, con el rodio se pueden crear casquillos para la fabricación de fibra de vidrio, sensores de temperatura como termopares, y materiales de laboratorio para calentar, fundir, quemar, y calcinar sustancias.

En 1979 el Libro Guinness de los Récords Mundiales le dio a Paul McCartney un disco recubierto con rodio.

El principal uso del rodio es en la fabricación de convertidores catalíticos para automóviles. Este es un componente fundamental para controlar y reducir gases contaminantes que son expulsados por motores de combustión interna. El rodio se emplea tanto para automóviles con motores de gasolina o diésel. En 2012, prácticamente el 81% del rodio extraído en minas se utilizó para este propósito. Como anécdota, se ha presentado un aumento considerable del robo de estas autopartes porque además de rodio, en los catalizadores hay platino.

Si bien el rodio casi nunca está presente en un protocolo de reconocimiento, al menos lo estuvo en 1979 cuando al Libro Guinness de los Récords Mundiales le dio a Paul McCartney un disco recubierto con rodio. Esto como homenaje por ser el cantautor mas vendido de la historia.

Finalmente, no debemos olvidar que sí uno elige argollas de rodio, hay la certeza de que en todos los aniversarios, los anillos estarán tan brillantes como si fuese el primer día de casados. C2

Sobre el autor

Facultad de Ingeniería, UNAM

Realiza una estancia posdoctoral en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Sus temas de investigación son en materia granular, evaporación de gotas y propiedades de dispositivos de nado en agua. Es miembro del SIN, nivel I.

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Realiza una estancia posdoctoral en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Sus temas de investigación son en materia granular, evaporación de gotas y propiedades de dispositivos de nado en...

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