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Donna Strickland

En 2018, la Dra. Donna Strickland se convirtió en la tercera mujer en ganar El Premio Nobel de física por su trabajo en el campo de los láseres.  Un hecho que por lo menos lleva a la reflexión, porque hay algo de irreal aunque no inesperado.

El  talento científico y la capacidad de resolución de problemas no tiene género. Toda la evidencia muestra que son las actitudes sociales, no el cableado cerebral, las que desaniman desproporcionadamente a las mujeres a permanecer en la ciencia. La investigación ha demostrado que cuando reunimos a los equipos más diversos, obtenemos las mejores soluciones para los problemas más difíciles. Pero la comunidades tienen dificultades para aceptarlo.

Durante siglos, la humanidad ha confiado en la comunidad científica en su relato de la verdad objetiva sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos. Pero cuando se trata de mujeres en la ciencia, parece que la verdad se escabulle (u oculta), con lo que el argumento científico se transforma en un argumento ideológico, con diversos vericuetos para encontrar justificaciones.

Incluso los campos de estudio científico más imparciales, de uno u otro modo, han derivado durante siglos en prejuicios patriarcales. Durante muchos años era de sentido común dentro de la comunidad científica, argumentar que las mujeres eran el sexo “inferior”. Charles Darwin, conocido como el “padre de la evolución”, insistió en su lecho de muerte en 1882 que las mujeres estaban en una etapa inferior de la evolución, y que ellas “aunque en general son superiores a los hombres [en] las cualidades morales son intelectualmente inferiores”. Todo un reflejo de la época victoriana del pensamiento. Borrar estos fantasmas desplegados en las instituciones requerirá diciéndolo de manera figurativa un conjuro con una magia especial.

Ya sea por inteligencia o emoción, cognición o comportamiento, algunos científicos han seguido diciéndonos que los hombres y las mujeres son fundamentalmente diferentes. Hay biólogos que afirman que las mujeres están mejor preparadas para criar familias o son más gentiles, especialmente empáticas. Los hombres, por otro lado, continúan siendo descritos como sobresalientes en tareas que requieren lógica, razonamiento espacial y habilidades motoras.

Las nociones, abierta o subrepticiamente,  de que las mujeres son “inferiores” a los hombres, física e intelectualmente, han sido perpetuadas por científicos, predominantemente hombres, en las diferentes décadas. Existe una gran cantidad de evidencia que muestra que el patriarcado está vivo dentro de la comunidad científica.

Pero un gran número de investigaciones ahora han revelado una versión alternativa a lo que pensábamos que sabíamos. La mujer, revelada por estos datos científicos, es tan fuerte, estratégica e inteligente como cualquier otra persona.

La mujer, revelada por estos datos científicos, es tan fuerte, estratégica e inteligente como cualquier otra persona.

El sexismo no es algo que sólo perpetúan hombres contra mujeres. Es parte del tejido y  estructura de un sistema social y cultural. Son muchos los hábitos mentales que hay que desarraigar.

En la celebración del 150 aniversario del Instituto de Investigación de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) se celebró a Ellen Swallow Richards, la primera graduada y miembro de la facultad del MIT. Ella contribuyó decisivamente a la apertura del primer laboratorio para mujeres del Instituto en 1876 y promovió incansablemente la educación científica para mujeres a lo largo de su carrera. En esa oportunidad un panel de mujeres se reunió en MIT  para hablar sobre las mujeres en la ciencia, incluyendo cómo las mujeres pueden manejar una carrera y la vida familiar. Se expresaron comentarios mixtos. “Una de las formas en que traté una carrera y una familia es deshacerme de todo lo demás”, dijo Hazel Sive, profesora de biología y miembro del Instituto Whitehead. Fallon Lin, una recién graduada que trabaja en Novartis, se quejó de que “a menudo las mujeres pueden ser vistas como emocionales, mientras que en los hombres, con el mismo comportamiento se consideran “asertivos”.

Más allá del MIT, el progreso de las mujeres también parece mixto. Un informe de hace poco en la página de Nature [1] analiza cómo las mujeres aún ganan menos premios académicos que los hombres, posiblemente porque muchos paneles que asignan los premios no tienen miembros femeninos y pocos tienen presidentes femeninos. Las nominaciones de la mujeres tienden a contener adjetivos estereotipados como cooperativa y confiable, y mencionan aspectos personales. Las nominaciones para hombres, por el contrario, tienden a utilizar un lenguaje que fomenta las imágenes masculinas, como decisivo o seguro.

Entonces es entendible el porqué las calles se han llenado de protestas dejando en claro cuestiones de principios respecto de los derechos de las mujeres; los errores derivados de una mala comprensión del género han quedado en evidencia.

TrowelBlazers es una organización que rastrea la lucha que las mujeres han experimentado por su pasión por la ciencia, revela que las pioneras se enfrentaron a diferentes prejuicios a los experimentados por otros grupos marginados (ya sea por motivos étnicos, orientación sexual, género o capacidad).

Literalmente, el trabajo de las científicas nos muestra no sólo un espacio merecido y que se ha negado, sino que vale la pena establecer su legitimidad. Lo que se contrapone a una colección de siluetas desplegándose en la interpretación del presente por la cultura patriarcal.

La historia de las mujeres en la arqueología y las ciencias de la Tierra es a menudo una de las contribuciones no reconocidas. Las mujeres ilustran minuciosamente las formaciones geológicas de los sofisticados tomos científicos de sus cónyuges, y sólo se les atribuye la ocasional aparición de invitadas en los agradecimientos.

Hay muchas cosas que deberían concretarse en el siglo XXI a partir de la historia del siglo XX. Siglo que muestra que hubo que esperar 100 años para que las universidades permitieran que las mujeres se graduaran, lo que no sucedió hasta mediados del siglo 20; siglo que ha vivido el sexismo y los prejuicios estructurales y que aún enfrentan las mujeres en el mundo académico.

Hay muchas cosas que deberían concretarse en el siglo XXI a partir de la historia del siglo XX.

Maryam Mirzakhani

La ciencia de la matemática debe celebrar la victoria en el 2014 de Maryam Mirzakhani, la única mujer que ha ganado la prestigiosa Medalla Fields. Uno se pregunta por qué se necesitaron más de 60 premios para que se reconociera el trabajo de una mujer. La misma pregunta surge en 2018 en el que dos mujeres, Donna Strickland y Frances Arnold, obtuvieron los Premios Nobel de química y física.

El siglo XXI debe asegurar que haya más científicas como ellas, de modo de superar la historia sombría de las discriminaciones hacia la mujer para desarrollarse en el campo de la ciencia. La celebración dentro de 100 años deberá ser totalmente distinta, pero entendemos que eliminar las sospechas de una fragilidad inventada, tomará tiempo y firmeza de quienes defendemos la igualdad de género.

Para ello se requiere cambiar la situación actual, entendiendo que una de las cosas más importantes es asegurarse, por ejemplo,  que las niñas vean muchos ejemplos de mujeres científicas exitosas en las noticias y en los medios de comunicación. Además, se requerirá hacer un cambio sustantivo y profundo en lo que ocurre en el sistema escolar.

Mientras más niñas asisten a la escuela que antes, en muchos entornos las niñas están significativamente subrepresentadas en las materias ciencia, ingeniería, matemática y parecen perder interés en estas disciplinas a medida que llegan a la adolescencia. Se requiere erradicar los mitos de que a las niñas no les gustan las ciencias y otros estereotipos, además de los  estereotipos de género.

Si uno pensara en escribir un cuento, diría que emerge la necesidad de un mundo que huye hacia adelante mientras afina las formas de pactar con el olvido; y no se trata de fantasías apocalípticas sacadas de la cultura pop del fin del milenio pasado. Por el contrario, se sacan de la evidencias mismas de la ciencia y de cómo se constituye el poder en la ciencia y cómo funcionan sus dioses y sus monstruos.

En el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la invitación es a cambiar la narrativa existente y eliminar todas las barreras que frenan la participación de la mujer en la ciencia. No será fácil girar la máquina del tiempo por las interminables capas geológicas de cultura patriarcal. Pero con el andar sostenido de las reivindicaciones, se convertirá en una crónica kitsch que quedará atrapada en lo que fue; viviendo para siempre en la noche sin amanecer. No se puede ser sordo para siempre, más cuando los hechos son innegables. Hay que inventar un mundo para aprender a habitarlo de nuevo, porque la memoria colectiva ha estado rota; y se comprenderá que hay que pronunciar “está es nuestra casa”, no la tuya o la mía. Y todo sin pánico.C2

Referencias

[1] https://www.nature.com/articles/d41586-019-00091-3

 

Sobre el autor

Investigador y escritor. Ha publicado diversos artículos científicos en revista con referato en Chile, Argentina, Perú, Colombia, México, Nicaragua, España; y poemas en la Revista Nagari, Signum Nous (Estados Unidos) Revista Cultural C (México), Revista Ariadna (España), entre otras y diversos sitios en la Web.

3 Comentarios

    • Adriana Espina -

    • 16 febrero, 2019 - 20:01 pm

    La ciencia como todas las áreas deben estar al alcance de los niños (desde edad temprana y durante toda la educación primaria) más allá del género, clase social, económica, cultural.
    Debemos como sociedad por un lado desmitificar que las mujeres tienen más habilidades manuales que los hombres y los hombres más habilidades intelectuales que las mujeres (teoría machista sostenida muy fuertemente con la aparición de la máquina, Rev. Ind., trabajo en serie…) y por otro lado construir nuevos paradigmas donde se preserven los valores esenciales como seres humanos.
    Excelente nota, nos hace reflexionar y repensar estos temas y así tomar una postura crítica. Gracias.

    • Adriana Espina -

    • 16 febrero, 2019 - 19:49 pm

    La ciencia como cualquier área debe estar al alcance de todos los niños (desde edad temprana y durante toda la educación primaria) sin diferenciación de género, clase social, económica, cultural y poder desmitificar que las mujeres tienen más habilidades manuales que los hombres y los hombres más habilidades intelectuales que las mujeres (teoría sostenida con mucho énfasis desde la aparición de la máquina, Rev. Ind. trabajo en serie…) en sociedades absolutamente machistas.
    Pero debemos como sociedad romper estos paradigmas para dar lugar a otros.
    Es importante un equilibrio, de manera que los valores esenciales que nos hacen humanos, no se pierdan.
    Excelente nota!!! Gracias

    • Ana María Repetto -

    • 15 febrero, 2019 - 08:59 am

    El autor resume de manera eficiente la subvaloracion de la mujer en la ciencia y a su vez da las razones que permiten no amedentrarse ante la historia. Felicitaciones!!! Excelente!!!

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